producción dramática Carmen, no es asunto de nadie.cuyos guiones firmaron Francisco M. Tallón y Miguel Pérez Garcíaofrece un impactante retrato de Carmen Díez de Rivera, la llamada “La musa de la transformación””, una mujer que decidió hacerse un nombre en un país … El lugar todavía huele a naftalina y a oficinas cerradas. Su biografía es a la vez novelística y trágica, y se desarrolla en el escenario con el poder del drama político y la intimidad de la confesión. El artículo rastrea su ascenso a jefa del gabinete presidencial del gobierno durante el mandato de Adolfo Suárez, su batalla en solitario contra la inercia patriarcal y sus esfuerzos casi quijotescos para llevar a España hacia la democracia.
La trama gira en torno a su relación con personajes decisivos de la época, como el propio Suárez, rey juan carlos o líder del PCE Santiago Carrilloprestando especial atención al intenso movimiento que condujo a la histórica legalización del Partido Comunista en 1977. Todo ello se entrelaza con el drama íntimo de su vida privada, marcada por un devastador secreto familiar que moldea su carácter indomable y solitario.
El texto está lleno de homenajes a diversas situaciones conocidas y a distintos personajes de la época, con un subyacente sentido de la ironía y un muy correcto sentido del humor.
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Antonio Ilan/Teresa Ortiz
Carmen Diz de Rivera aparece como mujer en su obra adelantado a su tiempoes una figura incomparable que tuvo el coraje político de forjar su propio camino profesional y moral en un ecosistema dominado por hombres y renunció conscientemente a los privilegios de su nacimiento. En un ambiente donde las mujeres eran relegadas a roles secundarios, ella decidió servir a su país con libertad de juicio y expresión. Se le presentó una visión de la democracia en un momento en el que la palabra causaba conmoción en más de una persona, y a pesar de las peores cartas jugadas en su vida privada, siempre mantuvo una determinación férrea y cordura. Fue una visionaria que no quiso contentarse con ser testigo de la historia: su propósito desde el principio fue ser su motor.
verdadero espectáculo desnudo
La conferencia está organizada por Fernando Soto Apuesta por un realismo político que no se escuda en la prosperidad. La escenografía es tranquila y precisa, centrándose en los espacios de poder y la privacidad de los protagonistas. Los sonidos que definen el escenario y la situación, así como las escenas de vídeo que contextualizan los temas acontecidos o discutidos, enmarcan perfectamente la vertiente más documental de la obra. Evocadoras luces a escala milimétrica definen transiciones en el tiempo y guían al espectador entre recuerdos personales y estancias que determinan el futuro de España.
Las acciones se realizan a un ritmo ágil, alternando entre Tensiones institucionales y silencios íntimos Una mujer cargada de impactantes secretos familiares, que equilibra el documental histórico con la sensibilidad emocional. Las escenas casi alternan entre escenas políticas que tienen lugar en el presente y escenas personales y familiares que evocan el pasado del protagonista.
El resultado es un teatro que representa la realidad a través de diálogos y situaciones que reflejan fielmente las tensiones de los convulsos años setenta, utilizando el escenario como espejo para las negociaciones a puerta cerrada. Se trata de un profundo drama político que expone hechos históricos, reflexiona sobre los costos personales del ejercicio del poder y busca constantemente el consenso democrático. Se trata también de un drama contemporáneo que, si bien habla del pasado, se conecta directamente con el presente al abordar cuestiones absolutamente relevantes como la polarización ideológica, la ética pública y el papel transformador de la voluntad individual frente a estructuras rígidas.
Estamos ante una propuesta que no teme señalar grietas en el poder Tampoco es la soledad de quienes lo demuestran o lo desafían. No hay trucos en el trabajo: aquí puedes mirar al frente.
El trabajo del director parte de un realismo sin concesionespero no ese tipo de realismo plano que se limita a reproducir la vida tal como es, sino un realismo que explica la vida, la tensa y la dramática sin perder su autenticidad. Su oficio se puede ver en la precisión con la que cada actor toma el pulso político de la obra sin caer en panfletos, y en cómo equilibra la intensidad dramática con una naturalidad que parece natural… aunque no sea el caso.
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Teresa Ortiz/Antonio Ilan
dirección de actores Carmen, no es asunto de nadie. También vale la pena comentarlo, porque Fernando Soto retrata a sus intérpretes como si estuviera afinando un mecanismo de relojería emocional. Esto se nota. Si bien el personaje de Carmen es el eje de la producción, los demás actores no giran en torno a ella: más bien, generan gravedad por su propio peso. En momentos en los que la obra amenaza con deslizarse hacia el melodrama, el director logra ese mismo equilibrio ralentizando, ajustando y dejando que la historia respire de forma modulada. La dirección tiene muy claro lo que necesita la vida de Carmen Diz de Rivera Rigor, coraje y sensibilidad política y un tono humano que no todas las obras se atreven a expresar, evitando la retórica sectaria y los chismes groseros.
Interpretación que mantiene el pulso de la obra.
Los actores que dieron vida a este drama político en el Teatro de Rojas de Toledo hicieron un trabajo del más alto calibre: beatriz agüero Ella encarna la mezcla de determinación de Carmen y temblor vítreo que sustenta el tejido emocional del espectáculo. Asumiendo el desafío interpretativo de Titanic brillo abrumador Esto va más allá de la mera imitación física para capturar la esencia multifacética del personaje: su vulnerabilidad herida, su gracia innata, su mirada penetrante y, sobre todo, su inquebrantable determinación de permanecer firme en medio de las tormentas políticas. Es la voz del trabajo y de la motivación incansable. Práctica del oficio: palabras y gestos. Esta explicación me recuerda a una que propone en su libro. Kafka enamorado Hace más de diez años.
Oriol Tarazón Proporcionó una interpretación versátil de Adolfo Suárez y mantuvo la tensión dramática, equilibrando la intensidad de Agüero. Le da al personaje una presencia escénica impresionante, en la que la firmeza dialéctica se alterna con la duda y la contradicción humana, otorgando una tremenda credibilidad a los enfrentamientos políticos y personales con el protagonista. Sus personajes, ecos de poder, sombras del pasado, actúan como contrapuntos y catalizadores, poseyendo siempre una presencia sólida.
Ana FernándezComo madre de Carmen, la actuación es aguda y matizada, brindando tanto la humanidad hipócrita del aristócrata como la tensión que brinda los momentos más íntimos de la historia sin un pelo. Su obra apoya la dimensión emocional de la obra sin caer en el sentimentalismo. Con su capacidad y experiencia enriquece las transiciones y aporta una calidez y un peso dramático que permite que la novela se hunda en la piel del espectador. Víctor Marsan Su trabajo está lleno de energía, ritmo y fisicalidad, dando vida a las escenas. Su capacidad para imitar al rey Juan Carlos No necesita exageración para hacer esto, y su cambio entre rangos vocales lo convierte en una parte clave del arsenal teatral. Su versatilidad es digna de elogio: con gestos precisos y un excelente control del ritmo del escenario, perfecciona la imagen de la interpretación y se asegura de que cada copia mantenga la tensión exactamente en el lugar correcto.
Carmen, no es asunto de nadie. Es una representación teatral que, si bien rinde homenaje a una mujer abanderada, también es una auténtica sorpresa para una época histórica y unos valores determinados. ¿Qué se extrae finalmente? La historia la escriben aquellos que se atreven a desafiarla. Esto fue a la vez un hecho en ese momento y una esperanza hoy. En el escenario del Teatro Rojas, ese shock, ese recuerdo, esa esperanza, resonó de una manera poderosa, irónica y auténtica, aunque a veces incómoda.
Todavía necesitamos mucha Carmen hoy Ser el país que ella imaginó y el país que esperamos quienes miramos hacia el futuro.
Hoja de tecnología de trabajo
Calificaciones: Carmen, no es asunto de nadie.. autor: Francisco M. Justo Tallón y Miguel Pérez García. DIRECCIÓN: Fernando Soto. Ejecutante: Beatriz Agüero, Oriol Tarasón, Ana Fernández y Víctor Massán. Diseño de escena: Beatriz Sanjuán. Diseño de sonido: Sergio Sánchez. Diseño de escena de vídeo: Elvira Ruiz vestuario: Paula de Diego. iluminación: Juanjo Lorenz. Producción: Tablas y más Tablas y teatro español. paisaje: Teatro Roxas.

