No parece haber ninguna dimisión voluntaria. Starmer dejó claro en su discurso que quiere seguir luchando. “Es mi responsabilidad”, enfatizó. “Fui elegido con un mandato. Soy su primer ministro”. Según Starmer, ahora le corresponde a él lograr el cambio que los británicos esperan de él: “Siempre he tenido escépticos. Les demostraré que están equivocados”.
Mangas arremangadas
Antes del discurso, Starmer visiblemente intentó parecer relajado. Se reía enfáticamente con la gente que lo rodeaba. Starmer claramente no quería dar la impresión de un primer ministro políticamente contra la pared.
Su aspecto también parecía cuidadosamente elegido: sin corbata y con las mangas arremangadas, intentaba distanciarse de la imagen rígida que a menudo se le reprocha.
En su discurso, Starmer reconoció la frustración de los británicos por la situación económica del país. Asumió la responsabilidad de la derrota electoral y prometió mejoras. Al mismo tiempo, buscó posicionar al Partido Laborista de manera más marcada contra el partido de extrema derecha Reform UK de Nigel Farage, que logró grandes avances en las elecciones locales de la semana pasada.
Críticas de su propio partido
El discurso no estaba dirigido sólo al votante británico, sino especialmente a sus propios colegas de partido en el Parlamento. En los últimos meses ha habido intensas críticas al liderazgo de Starmer y abierta especulación sobre un reemplazo como primer ministro.
Sin embargo, es muy dudoso que Starmer haya convencido con su actuación a los escépticos de su partido. En última instancia, su destino político está en manos de los parlamentarios laboristas. Si pierde su confianza, le resultará difícil permanecer como primer ministro.
Las reacciones iniciales dentro del Partido Laborista están divididas pero en su mayoría críticas. Un ministro de Trabajo dijo a la emisora estatal británica BBC que el discurso “no encajaba con el momento”. Otro incluso calificó la acción como perjudicial para el partido y el país. Al mismo tiempo, también hay miembros del partido que creen que Starmer finalmente se ha mostrado más combativo y político.
Casi ningún efecto
Pero, en general, el discurso no parece haber tenido hasta ahora el efecto deseado. El estado de ánimo en torno a Starmer apenas ha cambiado y no parece que se haya recuperado el control. Para muchos críticos, sonó más de lo mismo.
Las próximas horas o días mostrarán si Starmer tiene suficiente apoyo para seguir gobernando o si se pondrá en marcha una carrera por el liderazgo dentro del Partido Laborista.