Aunque el uso de teléfonos inteligentes en la carretera ha dejado de aumentar por primera vez en años, el impacto en la seguridad vial sigue siendo preocupantemente grande. Tres cuartas partes de los adultos todavía utilizan sus teléfonos en el tráfico, lo que supone un riesgo 2,6 veces mayor de sufrir accidentes de peatones.
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