“Mi hija de tres años me salvó la vida. “Yo respondí y ella era muy pequeña y me ayudó a llamar a la sala de emergencias para que me ayudaran. Cristina Cosano es una joven andaluza que padece una enfermedad por la que es “hipersensible a la vida, alérgica a las cosas”. … La reacción comenzó cuando era niña, cuando comía frutas, nueces e incluso medicamentos comunes como la aspirina. A medida que fue creciendo la situación fue empeorando, lo que compartió en el programa “Y Ahora Sonsoles” (Antena 3) con Sonsoles Ónega, quien quedó sorprendida al ver la resiliencia de Cristina y cómo afrontó la situación.
Intentó normalizarse y seguir con su vida diaria sin centrarse en lo que le pasaba, sobre todo desde que había empezado a sentirse mejor. Se quedó con “12 años de estar prácticamente atrapada en el hospital, sin saber lo que tenía”. Cuando después de su primera regla las reacciones se volvieron más frecuentes, muy severas, severas, fue difícil de diagnosticar y todo se volvió más agresivo. Esto resultó en que eventualmente tuvieran que extirparle el ejército y los ovarios. “Después de dar a luz y dejar de amamantar a mi hija, las convulsiones volvieron”, y fue entonces cuando comenzaron a evaluar cuál podría ser la causa de estos períodos.
Como mencioné antes, la operaron en el hospital y las cosas empezaron a cambiar. «La menstruación es alérgica a mis células. Incluso me tuvieron que poner en coma porque seguía teniendo convulsiones y nosotros también. “, dijo. Ella tuvo miedo de su vida, por eso agradece dónde está ahora y disfruta todo al máximo: “Aprendí a mantener todo bien pero a no ir más allá y normalizar mi realidad. ”
Estaba acostumbrada al shock anafiláctico y su entorno sabía cómo afrontarlo. “Hemos pasado de huir de todo, casi de la vida, a abrirme ahora a las oportunidades que se me daban”, afirma Cristina. Hace seis meses finalmente encontró trabajo porque se sentía mejor, y en una oficina donde no sabían nada, intentó no hacer más dramático lo que le pasó: “En la empresa donde trabajaba, ahora lo sabían”. Sonsoles Ónega y otros colaboradores elogian su valentía y valentía.