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comerciante José ElíasEl fundador de proyectos como La Sirena, este jueves recurrió a su cuenta X (antes Twitter) para reflexionar sobre la cultura trabajadora de una polémica publicación que ha atraído algunas de sus críticas.

“Mi generación Pudo comprar un apartamento cuando tenía cuatro años. Empezar a trabajar. Ahora no hay esperanzas de conseguirlo”, escribió el empresario catalán.

“I Mis padres me vendieron la moto: Si te portas bien, estudias y obtienes un título, te convertirás en una persona rentable”, continuó el millonario en su mensaje. “Los escuché y obtuve mi título”, añadió.

“Pero me di cuenta de que tenía una ventaja jugando: Tuve la suerte de nacer en los años de auge del 76. Creo que somos la generación más afortunada de España en el último siglo”, reflexiona el empresario badalonés.

“Salimos con ganas de trabajar como sinvergüenzas. Nuestro anillo no se cayó sin motivo: Has trabajado para alguna empresa como aprendiz o en prácticas. Terminas sosteniendo el café del jefe. La forma de trabajar es diferente”, dijo Elías.

“Pero en tres o cuatro años podrás comprar un apartamento. Dices: vale, esto me vale la pena”, explicó el empresario, quien añadió: “Tengo un objetivo. Tengo un futuro. Tengo una ambición. “Tengo esperanza”.

“Ahora creo que no hay esperanza Retrocedemos como cangrejos. Lo peor es que el trabajo duro ya no garantiza nada. Si al final ni siquiera puedes conseguir un apartamento, ¿por qué trabajas como un gángster? “, preguntó.

Según José Elías, “La cultura del trabajo duro ha desaparecido. Porque hemos matado el impulso. Sin incentivos, la ambición muere”, concluyó.

Los tuits del empresario le valieron numerosas críticas, especialmente la parte donde insistía Personas nacidas en 1976 Sólo trabajan tres o cuatro años para comprar un departamento.

“No lo crees”, “La única verdad que dijiste es que le llevaste café al jefe”, “Pero de dónde eres”, “Yo soy de tu generación, Ni siquiera puedes creer que hayas comprado un apartamento cuatro años después. Pasé 25 años trabajando en dos carreras y llevándole mucho café a mi jefe. Soy uno de los afortunados”, concluyó otro.

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