Tras la gran impresión de Robbie Williams ayer en la Plaza de España, Lenny Kravitz subió este miércoles al escenario del Iconica Santalucía Sevilla Fest. Asistir a un concierto de este artista es casi una experiencia espiritual, sobre todo porque … Un intérprete que siempre ha estado muy comprometido con su música, tocando casi todos los instrumentos de su disco. De hecho, se le conoce por utilizar equipos clásicos (cintas, válvulas y consolas) para lograr un sonido analógico muy cercano al rock de los setenta. Esto se ha traducido en canciones que mezclan rock, soul, funk, blues y sonidos psicodélicos sin ninguna complejidad.
En la capital hispalense acoge la gira “Lenny Kravitz 2026”, en la que no sólo repasa sus mayores éxitos, sino también algunos temas de su último y aclamado álbum de estudio “Blue Electric Light” (2024). El esfuerzo marca su regreso al frente del rock después de varios intentos fallidos durante la última década. Además, el público se animó y la organización confirmó que se alcanzó el aforo completo, alcanzando aproximadamente 18.000 espectadores.
Con estas credenciales en la mano, el concierto comenzó con “Bring it On” de alto decibelio, donde el público pudo ver de primera mano el talento de Kravitz como guitarrista. No en vano afirmó ser seguidor de grandes maestros como Jimi Hendrix, Jimmy Page o el propio Prince. El público del New Yorker ya sabía exactamente lo que les esperaba, y se enfrentó a “Dig In”, otra señal de que este músico es tan maestro en los riffs como cualquiera. Sin interrupción de la continuidad, le llega el turno a “TK421”, un tema de “Blue Electric Light” que nos transporta al Lenny más enérgico de los noventa. Es una canción impresionantemente funky que el propio Prince habría firmado en el mejor momento de su carrera.
Unos minutos más tarde, “What the Fuck are We Saying”, la primera canción de su álbum seminal Mama Said (1991), bajó la intensidad de los decibeles. Es un ritmo de medio tiempo con raíces soul, y la voz distorsionada de Kravitz le da un aspecto estelar. Destaca el solo de saxofón, que aporta a la canción una textura más hipnótica en la más pura tradición del rock psicodélico. El neoyorquino no se dio por vencido con el álbum, e inmediatamente siguió con una interpretación de su clásico “Always on the Run”.
Tras terminar el tema, dijo unas palabras en español: “Sevilla, qué lugar, qué gente tan maravillosa. Qué bendición estar juntos esta noche. Te amo”. Es un milagro vivir un día más para aprender, para amar, para perdonar, para vivir. Estas frases que saludan al público son la perfecta introducción a “Live”, una canción en la que el funk setentero vuelve a hacerse patente en un artista incompatible con vivir la era de Stevie Wonder, la que fue sin duda su década más creativa.
El concierto continuó, y el maravilloso Lenny de la época de “Mama Said” irrumpió una vez más en escena con la psicodélica “Fields of Joy”, que bebió de la fuente de “Sgt.” “Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de Los Beatles. Apenas capaz de recuperar el aliento tras el solo de guitarra del guitarrista solista, el músico regresó con “I Belong to You”, otro de los sencillos más memorables del rockero.
A medida que avanzaba la noche, el venerable ya estaba comprometido con todo lo bueno que estaba por venir, y Kravitz no decepcionó a sus miles de fanáticos con “The Silence of the Heart”, uno de sus sencillos más memorables de la década de 2000, en un momento en que el artista había superado su pico pop y enfrentaba otro período nuevo y más maduro. La parte más emocionante fue cuando la guitarra acústica siguió sonando y Lenny pidió al público que cantara el coro.
La magia apareció en el cielo sevillano cuando sonaron los primeros acordes de “Believe”, uno de los singles más recordados del disco “Are You Gonna Go My Way” (1993), trabajo que con el tiempo le consagraría en todo el mundo. La canción comienza de forma hipnótica, casi un susurro, y termina con una mágica explosión final donde la guitarra eléctrica toma protagonismo.
A pesar de quejarse del calor en español -“Hace demasiado calor, mamá”, dijo-, nadie podía dudar de la inmensa energía y el físico perfecto que mostraba a sus sesenta años. A continuación, interpretó otra canción nueva, “Honey”, que recordaba al soul de los setenta.
La sorpresa de Israel Fernández
Una de las mayores sorpresas de la noche fue la resolución de “La Cámara”. Cuando la canción llegaba a su fin, Israel Fernández subió repentinamente al escenario, su melodía flamenca se confundió con la voz del cantante de rock. El cantante vino la víspera a Sevilla para protagonizar una campaña publicitaria de Cruzcampo. Es uno de los momentos más mágicos de un concierto. Tras presentar a la banda, llegó el turno de otro clásico de “Mama Said”, el enérgico “It Ain’t Over Til it’s Over”.
A pesar del calor, nadie quiere abandonar la Plaza de España porque lo mejor está por llegar. Después de que suene “Again”, no se puede perder “American Woman”. Es una canción que no le pertenece, sino que está compuesta por ella misma. Poco después llegó “Fly Away”, un sencillo perfecto que allanó el camino para el brillante “Are You Gonna Go My Way”, una canción que hizo que la multitud se pusiera de pie después de inducir la histeria colectiva. Poco después, el público coreaba el nombre de Lenny varias veces. El neoyorquino volvió a los escenarios tras un breve descanso y cerró con “Let Love Rule”, el sencillo que también sirvió de título a su primer disco. Fue el final perfecto para una velada llena de sonidos retro que hacían referencia a décadas pasadas.