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Situada en el corazón de la Sierra de Tramuntana, en el norte de Mallorca, la autopista de Sa Calobra es una de las entradas más famosas a la isla, principalmente porque conecta las montañas con el mar Mediterráneo. La MA-2141 parte de la MA-10, que cruza las montañas entre Andratx y Pollensa antes de descender al enclave costero de Escoca. No es un recorrido especialmente largo (en kilómetros), pero tiene subidas pronunciadas, curvas muy cerradas y tramos estrechos que obligan a concentrarse al volante.

El recorrido tiene una longitud aproximada de 14 kilómetros y finaliza en Sa Calobra, adyacente al entorno del Torrent de Pareis. Antes de llegar a él, el camino discurre entre rocas, fuertes pendientes y paredes naturales que marcan por completo su diseño. Diseñado por el ingeniero Antonio Parietti y construido en la primera mitad del siglo XX, el trazado tuvo que adaptarse al terreno sin recurrir a túneles. Esta aproximación ayuda a entender por qué este sendero de descenso se ha convertido en uno de los caminos más singulares de Mallorca: no es sólo un pasaje, sino parte de la propia experiencia del viaje.

Rutas estrechas entre rocas, pendientes y curvas.

La MA-2141 se creó para sortear la MA-10 y demostró desde el principio que no era un camino convencional. El asfalto comienza a perder altura con una serie de curvas muy cerradas, algunas de ellas conectadas entre sí, lo que obliga a reducir la velocidad y estar atento a la carretera y a los vehículos que circulan en sentido contrario. La carretera es muy estrecha en algunos tramos y algunos tramos ni siquiera tienen una línea central, lo que requiere especial cuidado, especialmente cuando se cruzan coches, autobuses y ciclistas.

El diseño respondía a una necesidad clara: superar un desnivel de casi 800 metros hasta llegar a la costa. Para ello, el recorrido se adapta a la pendiente, que en algunos puntos ronda el 7%. La carretera se encaja entre paredes de roca en varios tramos, pasando por zonas con una marcada sensación de altura. En este contexto, la presencia de barreras protectoras no es continua, por lo que la conducción requiere calma y evitar maniobras bruscas.


Carretera de montaña de Tramuntana.

Uno de sus puntos más famosos es el llamado Tie Knot, una curva en la que la carretera se enrolla sobre sí misma y que se ha convertido en una de las imágenes más icónicas de esta ruta. Este giro permite superar desniveles sin crear un recorrido directo en pendiente y resume muy bien la lógica del trazado: adaptarse al terreno mediante curvas cerradas. También hay un mirador en la zona donde paran muchos turistas antes de continuar su descenso hacia Zacalobra.

La construcción de esta vía fue un proyecto complejo en su momento. Para abrir el paso fue necesario mover más de 30.000 metros cúbicos de piedra y tierra, sin necesidad de utilizar maquinaria moderna. La ausencia de túneles hace que todo el recorrido esté expuesto al paisaje de la Sierra de Tramuntana, aunque no exento de dificultades. Rocas, colinas y cambios de rasante forman parte del recorrido, por lo que incluso para aquellos acostumbrados a carreteras de montaña, la MA-2141 requiere una conducción cuidadosa.

Sa Calobra, el final del descenso por la costa mediterránea

El descenso finaliza en Sa Calobra, un pueblo costero enclavado entre paredes de roca y muy vinculado al Torrent de Pareis. Llegando por carretera podemos entender la relación entre la montaña y el mar: tras unos kilómetros de curvas, la ruta finaliza en un entorno donde el terreno se abre al Mediterráneo. La bahía está rodeada de acantilados y paredes alrededor del cañón, de unos 200 metros de altura, lo que explica la imagen característica de este lugar.

Sa Calobra es más que un simple lugar para bañarse. Gran parte de su relevancia la encontramos en los Rápidos de París, uno de los espacios naturales más famosos de Mallorca. El cañón se extiende desde el interior de la Sierra de Tramuntana hasta el mar, marcando la forma del enclave. El camino permite el acceso a este entorno sin necesidad de caminar por rápidos, aunque dicho acceso aún está limitado por la presencia de montañas y el tamaño del paisaje rocoso que rodea la ría.

Esta ruta es habitual entre la gente que conduce por la isla, pero también lo es entre los ciclistas, lo que añade complejidad a determinados tramos. Se debe dejar margen al adelantar, observar la distancia de seguridad y evitar zonas invisibles. El ancho de la vía es limitado, hay muchos autobuses y hay muchas curvas, por lo que no es apta para circular con prisas. En los días de mayor actividad hay que aumentar la concentración.

MA-2141 resume una parte muy concreta de Mallorca: una parte alejada de las rutas llanas, mostrando la dificultad de conectar la sierra de Tramuntana y la costa. Su interés radica en el conjunto, los desniveles y el destino final que configuran el proyecto. El camino conduce a Zacalobra, pero primero requiere pasar por un tramo de sierra, donde cada giro ayuda a comprender por qué este paso se ha convertido en una de las rutas más comentadas de la isla.

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