Irak no logró su primera victoria en un Mundial la semana pasada, pero el capitán Aymen Hussein (30) hizo soñar a los aficionados iraquíes con el empate contra Noruega. Pero detrás de su papel heroico se esconde una historia llena de tragedia. Porque Hussein perdió tanto a su padre como a su hermano. “Cuando vimos su cuerpo, nuestro mundo se derrumbó”.
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