Fue una de las imágenes más deslumbrantes de una semana extraordinaria en la que un colorido equipo de médicos de la Universidad de Salamanca viajó a San Esteban para “buscar” al dominicano Francisco de Victoria. Era un día muy razonable: lo acompañarían al colegio al que iba a asistir. … Nombrado “Doctor Honorario”. Quinientos años después de la fundación de la Escuela de Salamanca, él y sus discípulos utilizaron la Escuela de Salamanca para iluminar un nuevo orden mundial y dejaron una profunda huella en conceptos modernos como los derechos humanos, el derecho internacional y la libertad de conciencia. Actualizó la teología, el derecho, la economía y la filosofía moral. Conmemorando el 500 aniversario de su mandato como Cátedra Teológica Principal.
Sócrates el español. Si hubiera levantado la vista de la camilla que llevaban diariamente del monasterio al aula y hubiera pensado en nuestro mundo actual, con sus pueblos en conflicto, guerras arraigadas, ninguna perspectiva de paz, un extremismo creciente y una dialéctica infernal de opuestos, De Vittoria ciertamente se habría sentido deprimido, más de lo que jamás había experimentado en su vida. Los dominicanos contribuyeron a configurar el mito de Salamanca como cúspide de la vida cultural e intelectual. Su enseñanza es completamente válida, pero lamentablemente rara vez solemos aprovecharla.
El viernes fue un acontecimiento inolvidable, limitado a las solemnes costumbres universitarias, lleno de simbolismo, algo hermoso y tan raro entre la juventud analfabeta de España. Restaurar la condición solemne de la Academia y reclamar como propio el vasto legado de cinco siglos de sabiduría. Lamentablemente, por alguna razón desconocida, el gobierno no incluyó las celebraciones del aniversario de los colegios de Salamanca a nivel nacional. “Quod natura non dat…” Pero, en definitiva, al menos este acontecimiento (que podemos calificar de acontecimiento local) nos ayuda a trazar las coordenadas: el conocimiento nos ha sido legado para que podamos multiplicarlo, y por ello debemos comprometernos firmemente. Este es un movimiento hermoso y oportuno. Hay que releerlo y aprender de él. Y el incidente debería tener más consecuencias de esta magnitud.