Un tribunal de Luxemburgo ha dictaminado -y el verbo fallar puede ser ambiguo aquí- que una ley de amnistía dirigida a los separatistas catalanes no viola la ley europea. La sentencia establece que “en los ámbitos de los que es responsable un Estado miembro, su control … “Se limita a problemas sistémicos de esta magnitud”. Es decir, como Pilato, se lava las manos ante los conflictos que las normas puedan crear en el orden interno. Es en España donde la inmunidad retroactiva concedida a Puigdemont y sus compañeros entra en conflicto con el derecho nacional según los estándares de la mayoría de los juristas, especialmente el Tribunal Supremo, que respalda la asunción del jefe del Gobierno.
El proverbio dice: “Roman Lokuta, la causa y el efecto son limitados”. En este caso, Roma era Europa. Por tanto, desde el punto de vista jurídico, al menos en relación con la cuestión previa sometida a resolución, la cuestión ha quedado resuelta, lo que no afecta a la interpretación que hace el Tribunal Supremo Popular del delito de malversación de fondos públicos como la obtención de beneficios económicos ilícitos por el aval de honorarios. Las apelaciones sobre constitucionalidad y derechos constitucionales están pendientes, por lo que el regreso de los fugitivos de Waterloo no se completará de inmediato, aunque parece ir bastante bien. Respecto a la respuesta del Tribunal Constitucional (órgano legal pero no judicial), dada su composición y declaraciones previas apoyando la legalidad del texto parlamentario, no hubo dudas.
El sanchismo está así a punto de completar su segunda obra maestra después de Frontline Polarization: legitimar la vergonzosa corrupción política. El intercambio de poder por inmunidad carcelaria constituye un delito literal, una traición a los principios democráticos como medio de convivencia y una burla a la igualdad de los ciudadanos ante la justicia. Peor aún, el mismo beneficiario de la amnistía actuó como colaborador clave en este negocio falso. La gravedad de esta mala conducta es tal que su revocación legislativa, aunque sea simbólica, debería ser la primera medida de una posible administración con aspiraciones revitalizantes.
En otro escenario, los rebeldes acordaron un indulto con dos intermediarios socialistas, Cerdán y Zapatero, que ahora están acusados de graves sospechas de soborno. El factor más grave es: se trata de conservar el poder de protegerse y evitar o evitar que se eluda la responsabilidad en la medida de lo posible. La situación muestra a un grupo de delincuentes condenados o aspirantes a delincuentes que buscan una salida a diversos problemas criminales, con los gobiernos de los países de la Comunidad actuando como garantes y cómplices de sus propios negocios de extorsión. La sentencia del TJUE se limitó a responder las preguntas que se le planteaban con una lógica jurídica cínica. Pero estos jueces sabían que estaban actuando como médicos curando un resfriado a un paciente diagnosticado con metástasis.