La sentencia del Tribunal Supremo en el caso Mascarilas, que incluía una durísima sentencia contra el ex ministro José Luis Ábalos y su asesor de confianza Cordo García, tuvo amplias consecuencias para la política española y para un cuerpo legislativo cada vez más debilitado. él … El Partido Popular celebró una reunión de su plana mayor cuando se conoció la sentencia judicial, argumentando que suponía finalmente “el fin de la huida”. Así lo afirmó el propio Alberto Núñez Fejo durante su comparecencia, donde volvió a pedir elecciones anticipadas urgentes, descargando “responsabilidad política” a Pedro Sánchez, quien dio todos los poderes al exministro y luego lo recolocó para que siguiera teniendo competencias. En privado, fuentes públicas aprobaron el trabajo y tesis de la defensa de la Fiscalía Anticorrupción, que fue el contenido del veredicto que finalmente se emitió por unanimidad. El Gobierno manifestó su voluntad de continuar, pero el Partido Primero de la Oposición entendió que la presión de este nuevo hito judicial entraba en una etapa inaceptable.
Por lo tanto, Feijó sigue de cerca la votación que su grupo parlamentario llevó a cabo con éxito esta semana, que incluyó una solicitud explícita a Sánchez para que presentara la cuestión de confianza, dejando claro que la decisión debe ser tomada por el presidente. Los esfuerzos del PPP no han disminuido en los últimos días. Un comité del Congreso rechazó una enmienda propuesta por su panel y un comité conjunto que convocaba a elecciones. Feijiao lo denunció en Bruselas y ordenó a su partido luchar hasta el final, abriendo la puerta a un recurso ante el Tribunal Constitucional. Pero al mismo tiempo, el PP encontró una manera de superar el veto de Francina Armengol: registrar el texto copiado de Junts que la junta directiva había aceptado meses antes, evitando que el Consejo pudiera anularlo por tener el sello del PP.
Este miércoles, el presidente del Gobierno compareció en la Cámara por varios escándalos de corrupción en torno a su partido. Tras estas explicaciones surgen las contradicciones y esta propuesta del PP será debatida y votada, y muy probablemente lo seguirá siendo. Las votaciones realizadas por el Partido Popular son Vox y juntosesperando saber qué PNV Sobre la mesa está la condena a Ábalos, 24 años de prisión, e incluso hay dudas de que otros socios parlamentarios se abstengan en señal de rechazo del legislativo a seguir actuando en estos términos.
La primera votación revocaría la confianza de la Cámara de Representantes en Sánchez, una situación muy relevante para el partido de Feijó. Por eso se esperaba que el líder popular lanzara ayer un contundente mensaje que repetirá en los próximos días: “Si el Congreso que lo nombró le retira su apoyo, entonces los demócratas con mínimos principios convocarán elecciones”. La desobediencia presidencial no debería ser una opción», concluyó.
Si la votación finaliza según lo previsto, el Partido Popular planea presionar a Sánchez al más alto nivel. Algunas voces advierten que esto también será un artículo Sobre la posibilidad de que se presente una moción de censura, pero Feyo ayer quiso anularla. En el Partido Popular insisten en que no tienen confianza en sus socios porque una cosa es que retiren su fe en el Partido Socialista de los Trabajadores y otra cosa es que den un salto mayor para convertirse en un presidente popular. De hecho, después de semanas de reflexionar sobre la posibilidad de presentar el proyecto de ley -algo que se ha debatido seriamente dentro del partido-, Feijo envió un mensaje más cauteloso: “La reautorización de Sánchez en la Cámara es un error que no cometeré. No hay ninguna votación que solucione esto”, continuó.
Entre la dirección popular, sin embargo, insisten en que los socios son quienes soportan la mayor presión, sobre todo ahora que la primera condena por corrupción empresarial ha afectado a Sánchez como hombre fuerte desde hace muchos años, y fue él quien tomó orgánicamente el control del Partido Socialista Obrero Español y soportó el castigo más duro jamás impuesto a un miembro del Gobierno, también por los problemas surgidos en el ejercicio de su cargo. “Tienen que mostrar sus cartas” Se volvieron a repetir aquellas voces que dejaban la puerta abierta a una moción de censura. Los menos partidarios ahora señalan el calendario judicial y político: investigaciones en curso, la posibilidad de un procesamiento por parte del Partido Socialista de los Trabajadores de España, el verano intermedio y la sensación de que Sánchez podría considerar una convocatoria en el primer trimestre del próximo año. En definitiva, esto significa “empezar la campaña en septiembre y centrarse en las elecciones”.