Los fiscales no han visto a Nada desde marzo de 2014, cuando se trenzó el cabello camino al hospital. Acababa de llegar a España procedente de Bolivia, donde llevaba siete meses secuestrada. “No salió bien, no sabía trenzarme el pelo”, admitió la fiscal ante un auditorio abarrotado en La Ciba, el espacio de la mujer de Santa Coloma de Gramenet. En realidad sólo quería consolarla. La fiscal Leia Ladron se dirigió a ella de espaldas al público. “Estoy aquí para ti”, le dijo. “Necesito darte un abrazo”, añadió. Cuando Nada Itrab tenía nueve años, los fiscales, la familia Mosso y la Guardia Nacional conspiraron para rescatarla de la selva boliviana donde la habían secuestrado sus captores. Ahora, a los 22 años, sólo quiere ayudar a otros niños y niñas y hacer que su dolor valga la pena. “No quiero que el dolor se convierta en mi identidad”, repitió Nada, negándose a ser una víctima. “Soy un superviviente”, repitió.
El público es transportado momentáneamente al pasado. En septiembre de 2013, sus padres denunciaron su desaparición. “Trabajamos día tras día para rescatarlo”, explicaron los fiscales sobre el equipo que formaron hace más de 12 años. Estuvieron juntos de nuevo por primera vez. La excusa fue la introducción a un libro que Nada coescribió con el periodista Nyus Sala. existir no soy nada (Penguin) explica el secuestro, la liberación, su segunda experiencia y su segundo rescate. “Espero que todos los que lean este libro sueñen con cambiar el mundo”, dijo Nada, expresando su deseo constante de “condenar la realidad de la trata de personas”. “Estoy bendecido con buena salud, así que no puedo tratar esto como una pesadilla”, dijo.
Entre el público escucharon su discurso el comandante de la Guardia Nacional, José Miguel Hidalgo, y su inseparable compañero en la UCO, Fandiño. Ambos viajaron dos veces a Bolivia, en helicóptero y adentrándose en la “enorme selva tropical” hasta que lograron rescatarla. El equipo de secuestros de los Mossos d’Esquadra de Barcelona, liderado por el inspector Jordi Domènech, les facilitó todos los datos obtenidos de familiares y escuchas telefónicas. “Conseguimos autorización, pero por motivos económicos no nos dejaron viajar”, recordó el inspector, que estaba rodeado de siete personas. Mossos Únete a las personas que investigan el secuestro.
Este fue un caso diferente donde el instinto policial aceleró el proceso. Porque los padres de Nada la pusieron en el foso de los leones. Grover, un vecino supuestamente bien intencionado, dijo que quería llevarla a Bolivia por unos días. Firman un documento de autorización ante notario. Cuando siete meses después aún no había regresado, el vecino quiso casarse con ella y los investigadores sospecharon que, además de esclavizarla para trabajar en los campos de coca de la selva, la agredió sexualmente. Sus padres también fueron condenados.
En 2014 fue rescatada y devuelta a España, donde pasó a ser tutelada por el Gobierno en Dgaia y pasó por la segunda fase, “donde perdió la esperanza”, explica la periodista Neus Sala. Un día, hace cuatro años, Sarah, que había sido reportera policial durante más de 35 años, decidió averiguar qué le había pasado a la niña. La buscó, la encontró y encontró… “No estaba legalizada y la devolvieron a sus padres y vivía en una casa ocupada sin agua, sin luz. No podía continuar sus estudios porque no tenía dinero para pagar la universidad. No tenía cama y a veces no podía cenar”.
Noyce fue el primero en llamar a la puerta de los políticos. “Nadie me respondió”, se quejó. Entonces recurrió a “las personas que siempre respondieron”, policías que la habían ayudado en el pasado, como el jefe policial retirado José Jacinto Pérez, conocido como ” Pepe homicidio. Junto a ellos, logra adaptarse a su situación, busca apoyo y luego Lasheba encuentra un lugar para que Nada viva. “La igualdad llega después de que termine la cobertura mediática. La DGAIA aún no ha llegado”, denunció el periodista. De las “víctimas más poderosas” que conoce, repitió: “La trata de personas no es ni la cara ni la voz”.
“El sistema le falló. Se suponía que debía apoyarla”, se quejó el comandante de la Guardia Nacional Hidalgo, quien no se inmutó ante la primera fila repleta de altos funcionarios del gobierno. Desde la ministra del Interior, Núria Parlon, hasta el representante del Gobierno, Carlos Prieto, o el general de la Guardia Nacional, Pedro Pizarro. “Quedó claro que el sistema falló posteriormente”, admitió el fiscal Ladron. Pero luego añadió que “hubo mucho esfuerzo”, con la policía, la fiscalía y los jueces trabajando juntos para rescatar a una niña marroquí perdida en la selva boliviana. Admitió que se sentía culpable por el arrepentimiento posterior de Nada. “La atención a las víctimas debe ser integral y holística”, continuó. Pero también quiso defender el esfuerzo conjunto de aquella época: “Conseguimos lo imposible como salvar a Nada”.