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De Extremadura a Bulgaria, esta es la ruta que recorren desde el martes 11 buitres negros, recorriendo más de 2.500 kilómetros para contribuir a la recuperación de una especie desaparecida del país hace unos 150 años. La expedición forma parte de un ambicioso programa de conservación europeo que ha convertido la región de Extremadura en un importante caldo de cultivo para este icónico carroñero, permitiendo proyectos de reintroducción en diferentes puntos del continente.

Los ejemplares, procedentes del Hospital de Acción para la Fauna Silvestre (AMUS) y del Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre de Los Honos (Cáceres) de la localidad de Barros Liberta, en la provincia de Badajoz, serán transportados durante casi tres días en vehículos especialmente adaptados para garantizar su salud. Una vez en Bulgaria, permanecerán en un centro de aclimatación situado en las montañas durante aproximadamente dos meses antes de ser liberados gradualmente.

El proyecto, desarrollado por AMUS en colaboración con la Junta de Extremadura y la Fundación para la Conservación del Buitre, es uno de los mayores planes de recuperación de la población de aves carnívoras de Europa. Durante los últimos 13 años, ha permitido el traslado de cerca de 700 buitres negros y leonados desde Extremadura a países como Bulgaria, Francia, Italia, Chipre, Grecia y otros países balcánicos.

El director de la AMUS, Álvaro Guerrero, explicó que la liberación de estos 11 ejemplares representa la culminación de un largo proceso de recuperación y selección veterinaria. “No todos los animales que rehabilitamos forman parte del proyecto. Seleccionamos los ejemplares más sanos y fuertes porque formarán la base de nuevas colonias de cría”, señala.

La mayoría de las aves ingresan a los centros de rehabilitación como polluelos recién salidos del nido, especialmente durante el reciente período de altas temperaturas del verano. La deshidratación, el golpe de calor o la falta de alimentación son los principales motivos de ingreso hospitalario. Algunos de ellos son seleccionados para estos proyectos internacionales luego de recibir atención veterinaria, recuperar peso y pasar una estricta cuarentena de control sanitario.

El transporte es una de las etapas más delicadas de la operación, ya que los animales son transportados en vehículos equipados con sistemas de aire acondicionado de alta capacidad, equipamiento veterinario y medicamentos para afrontar cualquier eventualidad durante el viaje por varios países europeos. Las recientes regulaciones comunitarias sobre el transporte de animales también exigen más paradas reglamentarias, lo que alarga los viajes que antes tardaban poco más de un día en completarse.

Guerrero reconoce que el calendario no siempre coincide con las mejores condiciones climáticas. “Viajar en una ola de calor nunca es ideal, pero estos proyectos dependen de amplios permisos administrativos y debemos aprovechar la oportunidad cuando todos los documentos estén listos”, explicó.

Una vez lleguen a Bulgaria comenzará una fase decisiva en la que los buitres serán aislados del contacto humano en grandes instalaciones integradas en su entorno natural, donde serán liberados. Durante este tiempo, serán alimentados sin presencia humana mediante un sistema que evita la habituación humana; Luego se les equipará con dispositivos GPS para seguir sus movimientos y sobrevivir durante muchos años.

Después de aproximadamente dos meses, la puerta del recinto se abrirá gradualmente para que las aves puedan abandonar el área cuando estén listas. El sistema de liberación gradual está diseñado para alentar a los especímenes a colonizar el área y aumentar las posibilidades de éxito reproductivo.

Los resultados obtenidos hasta el momento avalan la estrategia que se está implementando, ya que Bulgaria perdió su población de buitre negro a finales del siglo XIX y principios del XX, debido principalmente al uso extensivo de venenos para controlar grandes depredadores, práctica que finalmente afectó a toda la comunidad de aves carroñeras. Desde que comenzó la reintroducción, cerca de 90 buitres negros han sido trasladados al país, de los cuales unos 15 han formado parejas reproductoras y los primeros polluelos han nacido en libertad.

“Estamos recogiendo los frutos de muchos años de trabajo. Ver los primeros ejemplares reproducidos demuestra que el proyecto está funcionando”, afirmó el director de AMUS.

Estas iniciativas no habrían sido posibles sin la ubicación estratégica de Extremadura, considerada uno de los principales reductos del buitre negro en Europa. La comunidad alberga aproximadamente 900 parejas reproductoras, lo que representa aproximadamente la mitad de la población de España y casi el 40% de la población de Europa. Las Montañas de San Pedro y el Parque Nacional Monfraguay albergan algunas de las colonias más importantes del continente.

Sin embargo, Guerrero advirtió que este liderazgo no debe darse por sentado, ya que el desarrollo de infraestructuras, la transformación territorial o determinadas políticas medioambientales incompatibles con la conservación podrían poner en riesgo el patrimonio natural que ha convertido a Extremadura en un referente internacional para la recuperación del buitre negro.

Además de su valor simbólico, estas aves juegan un papel importante en el funcionamiento de los ecosistemas. AMUS explica que su capacidad para procesar rápidamente cadáveres de animales reduce el riesgo de transmisión de enfermedades y evita los costes económicos y medioambientales asociados a la recogida y quema de restos de ganado. “Los buitres proporcionan servicios sanitarios básicos de forma gratuita. Son el último eslabón de la cadena ecológica, tan necesario como el primer escalón”, afirmó la organización.

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