HUU6BWXLXFNPDMJTNZZAVQM54Y.jpg

Mientras que en muchas partes del mundo los ciudadanos se encuentran con su nuevo presidente la noche de las elecciones, en Perú la espera puede llevar más de un mes. La costumbre actual es El recuento de votos electorales no declara un ganador, sino que sólo proporciona una imagen preliminar de una contienda que a menudo se resuelve lentamente entre observaciones, apelaciones y acusaciones de fraude. Esta agónica espera podría repetirse en la segunda vuelta electoral prevista para el 7 de junio, ya que Roberto Burneo, presidente del Jurado Nacional Electoral (JNE), advirtió el miércoles que el lento conteo de votos podría repetirse y que el país podría no tener plena certeza de quién será el próximo jefe de Estado hasta julio.

Las razones de Bonyo no dejan dudas sobre la lentitud del proceso: “Tuvimos una carga procesal sin precedentes en la primera vuelta. Estimamos que esa carga se reducirá, considerando que hay dos organizaciones políticas en competencia, por lo que estimamos que en al menos un mes, o posiblemente dentro de un mes, anunciaremos los resultados, o antes, dependiendo de la carga procesal que llevemos”, dijo el funcionario electoral amenazado por Rafael López Arriaga. (Renovación Popular), el candidato ultraconservador que permanece. 21.210 votos emitidos para presidente.

Los retrasos en la determinación del resultado han desencadenado una ansiedad colectiva similar a la de los videoárbitros de fútbol: una incertidumbre crónica, frustrante y plagada de dudas que, en última instancia, nubla la visión del proceso democrático. El JNE tardó 33 días en contar oficialmente el 100% de los votos de la primera vuelta celebrada el 12 de abril, confirmando así a Keiko Fujimori (Poder Popular) y Roberto Sánchez (Partido Unidad del Perú) en la segunda vuelta. El 15 de mayo finalmente se anunció que la hija de Alberto Fujimori había recibido 2.877.678 votos (17,18%) y el heredero político de Pedro Castillo recibió 2.015.114 votos (12,03%).

El proceso ha expuesto una vez más las debilidades del sistema electoral y ha alimentado la retórica de los candidatos que no aceptaron y denunciaron lo que llamaron cambios deliberados en el recuento de votos. El partido del ex alcalde de Lima López Arriaga lanzó una serie de impugnaciones electorales que finalmente obstaculizaron aún más la votación. Casi 60 jurados electorales especiales, el organismo encargado de impartir justicia en materia electoral, tuvieron que resolver unas 68.000 actas de cuestiones en 2.300 audiencias. A esto se sumaron serios problemas logísticos en la primera vuelta electoral: 211 escaños no fueron creados en Lima, lo que obligó a extender la elección por un día más en medio de disturbios y caos generalizados, un hecho sin precedentes.

Bonneau dijo que había ordenado la instalación de todos los colegios electorales a partir del sábado 6 de junio, para evitar contratiempos durante la jornada electoral. Asimismo, reiteró que el JNE actuará de manera transparente e imparcial y aseguró que a partir de la distribución de los materiales electorales se realizará un seguimiento para asegurar que los materiales lleguen oportunamente a todos los locales de votación.

Hace unos días, la Contraloría General encontró responsables penal y administrativamente a diez funcionarios de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), incluido el ex titular de la entidad, Piero Corvetto, de “una serie de irregularidades” que afectaron directamente el derecho al voto de 55.261 electores en la primera vuelta de las elecciones de Lima. A pesar de estos fracasos, el colegio electoral de la UE descartó cualquier signo de fraude, norma respaldada posteriormente por el Ministerio de Asuntos Públicos y la Oficina del Defensor del Pueblo.

Este domingo en el Centro de Convenciones de Lima, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez sopesarán fuerzas en un esperado debate presidencial que podría resultar decisivo en la recta final de la campaña. Las expectativas giran en torno al desempeño de ambos candidatos en cuatro temas particularmente sensibles para los votantes: seguridad ciudadana, fortalecimiento de las democracias y derechos humanos; educación y salud, economía, empleo y reducción de la pobreza.

Referencia

About The Author