En septiembre de 2023, el gigante siderúrgico Celsa inició una nueva etapa después de que la familia Rubilalta fuera desalojada de la finca y los fondos de los acreedores tomaran el control. Dos años y medio después, no … Después de varias vicisitudes, la nueva dirección del grupo anunció sus resultados para el año fiscal 2025 y el primer trimestre de 2026.
Para Celsa se ha pasado de “una profunda reestructuración a presentar un modelo industrial estable, sostenible y rentable”. El beneficio neto en el primer trimestre de este año fue de 18 millones de euros. Después de registrar una pérdida de 143 millones de euros el año pasado, volvió a cifras negras, una reducción del 49% con respecto a la pérdida en 2024.
Las cifras fueron facilitadas por el presidente del Grupo Celsa, Rafael Villaseca, y el consejero delegado, Jordi Cazorla, quienes destacaron que en 28 meses la compañía había dado la vuelta a la crisis estructural que atravesaba. “Ahora somos una empresa normal”, admiten, mientras la empresa finaliza su fase de reestructuración después de “pasar por cuidados intensivos y luego ir a la fábrica”.
El primero es la reducción y reestructuración de la deuda. En diciembre del año pasado, completó una refinanciación integral de la deuda, que incluyó la emisión de 1.200 millones de euros de bonos verdes en dos fases, una línea de crédito adicional de 200 millones y una inversión de los accionistas de 800 millones (aumento de capital de 200 millones y préstamos subordinados de 600 millones). Con estas medidas, la deuda neta del Grupo Celsa se ha reducido en 2.544 millones de euros, una reducción del 70% respecto a la deuda antes de la reestructuración. “Lo hemos conseguido”, explicó Villaseca al resumir la transformación.
Los directivos se muestran optimistas basándose en estas cifras y en el hecho de que la demanda de acero de la UE mostró por primera vez “signos de estabilización después de tres años consecutivos de caída”, creciendo un 2,4%. Las ventas de Celsa aumentaron un 3,2% en 2025, desde 4.211 toneladas hasta 4.346 millones de toneladas, tras un incremento del 0,6% en 2024, consolidando un crecimiento por encima del conjunto del mercado.
Las cuentas anuales consolidadas auditadas de Celsa Steel, SA reflejan esta tendencia: facturación de 3.347 millones de dólares, beneficio antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (Ebitda) de 396 millones de dólares (un 44% superior al de 2024, margen de ventas del 12%, que aumenta hasta el 16% en el primer trimestre de 2026), y un resultado operativo de 1.560 millones (un 142% superior), el resultado global neto aumentó en 49%, y los fondos propios netos alcanzaron los 322 millones (un aumento del 83% desde 2024).
No más búsqueda de socios industriales
La “normalización” de Selsa pasa también por quedarse sola. En aquel momento, el Gobierno estipuló como condición para aprobar la reestructuración la entrada de un socio industrial español para adquirir el 20% de las acciones de la empresa, basándose en el carácter estratégico de la reestructuración y el mecanismo antiopas. Esta condición quedó suspendida con el visto bueno del ejecutivo español después de que se frustrara la entrada de Criteria, el brazo inversor de la caja de ahorros italiana. Si bien en su momento no se descartó la posibilidad de encontrar inversores, ahora sí se ha descartado esa opción.
El Grupo Celsa, por su parte, ha invertido 183 millones de euros hasta 2025, un 60% más que en 2024, “un nivel de actividad inversora sin precedentes en la historia reciente de la compañía”. El grupo destacó que todas estas inversiones se financiaron íntegramente con fondos propios.
La inversión se ha distribuido a todas las fábricas del grupo, reforzando su huella industrial en España. Parte de esta inversión, que refuerza la integración vertical del grupo, consistirá en la puesta en marcha de un nuevo centro de producción de corrugado en Miranda de Ebro en septiembre de 2026, con una capacidad inicial de procesamiento de 8.000 toneladas anuales.