Miles de personas se manifestaron en La Paz, sede del gobierno boliviano, el lunes en la mayor de 15 días de protestas exigiendo la derogación del Decreto 5503. Las normas, establecidas por el presidente Rodrigo Paz, consideran medidas de ajuste económico y otras medidas para promover la inversión en áreas estratégicas. Como ocurre actualmente, la movilización fue iniciada por la Central Sindical de Bolivia (COB), la central sindical más grande del país, pero también se sumaron cerca de 100 organizaciones sociales, como la Federación de Trabajadores Campesinos, la Federación de Educadores Urbanos y Rurales o la Federación de Sindicatos de Mineros.
El desfile partió el sábado desde Calamaca, en La Paz, recorrió 55 kilómetros y llegó a Palacio de Gobierno al mediodía.
Una comisión de ministros los espera en Palacio de Gobierno, donde se han instalado seis mesas de diálogo para expresar su visión sobre el decreto con representantes de los movimientos sociales. Cuando se promulgó la norma el 17 de diciembre, el artículo con más comentarios fue sobre la cancelación de los subsidios a los combustibles y el aumento de los precios de la gasolina y el diésel en un 86% y 160% respectivamente.
Sin embargo, análisis posteriores criticaron otros puntos del Código, principalmente el que permite que los contratos entre el Estado y las inversiones “estratégicas” se realicen a través del Decreto Supremo, desconociendo su tratamiento en la Asamblea Legislativa.
El decreto identifica la minería y la metalurgia (incluido el litio) como sectores estratégicos; hidrocarburos y energía; agronegocios y alimentos, entre otros. En un esfuerzo por apelar a esta parte de la norma, la marcha del lunes fue denominada “Bolivia no en venta”.
Mario Argollo, la persona más poderosa del Consejo Nacional, aseguró que quitar los subsidios a los combustibles no era el problema de fondo: “No podemos vender nuestros recursos a precio de pollo muerto”, dijo camino a Palacio de Gobierno para exigir la derogación del decreto.

Desde que se promulgó la norma, la administración ha argumentado que se necesita con urgencia acceso a divisas y liquidez ante la crisis monetaria que vive el país. El déficit fiscal a finales de año representó el 9,2% del producto interno bruto (PIB) y las reservas internacionales disminuyeron casi un 85% en comparación con 2014. La posición oficial es que el decreto no será revocado.
El presidente Rodrigo Paz criticó a los líderes de la marcha en un documento oficial difundido horas antes del diálogo: “Los 50 dirigentes sindicales que participaron hoy en la marcha ganan más de 18 millones de dólares al año. Ahora me piden que aumente mi salario. ¿Cómo puede un grupo sindical entregar más dinero que 213 municipios?”.
Otra crítica a las protestas por parte del oficialismo es la relación que algunos de los grupos de movilización mantienen con el anterior Movimiento al Gobierno Socialista. Por ejemplo, las Seis Federaciones de Cocaleros Tropicales o la Federación de Mujeres Campesinas presentes en la marcha del lunes son sectores vinculados al expresidente Evo Morales, quien sirvió en el gobierno. El líder indígena, que ha movilizado a sus bases para oponerse a las políticas pacíficas, había denunciado días antes la inminente declaración de la ley marcial, pero el palacio de gobierno lo desmintió unas horas después.

Por otro lado, el prestigio de la COB como organización que desafiaba a la dictadura militar sufrió un duro golpe en noviembre cuando su ex máximo dirigente, Juan Carlos Huarachi, fue enviado a prisión preventiva por enriquecimiento ilícito y uso indebido de influencia. Su sucesor, Argolo, argumentó que la planta estaba pasando por un proceso de reconstrucción y no era de interés partidista.
Asimismo, en otras ciudades, como Potosí o Santa Cruz, se produjeron manifestaciones encabezadas por federaciones obreras regionales. Mientras tanto, en Cochabamba, los maestros de la ciudad formaron piquetes y la agencia mantuvo piquetes en La Paz durante ocho días.