Es probable que se detengan los aumentos de precios, pero no está claro cuánto tiempo durarán en medio de un repunte global de las materias primas. Los comerciantes de gasolina han llegado a un acuerdo con el gobierno de la presidenta Claudia Scheinbaum para reducir los precios del diésel y frenar los aumentos de precios en el país que depende en gran medida del transporte a medida que los precios del petróleo crudo aumentan debido al prolongado conflicto con Irán.
Félix Robelo, presidente de la asociación Onexpo Nacional que representa a los vendedores de combustible, dijo que la medida elevaría el precio del diésel a 27 pesos por litro desde los 28 pesos anteriores. “El apoyo de la industria del gas natural y de las mismas agencias gubernamentales hará que esto sea posible”, dijo brevemente al salir de una reunión con el presidente y su equipo el martes. El Tesoro también mantendrá una política fiscal basada en descuentos del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que pagan las empresas energéticas.
En señales de que los precios del combustible están ejerciendo más presión sobre la agenda económica de Scheinbaum, el gobierno ha estado intensificando sus acciones antiinflacionarias en varios frentes: desde reducir las comisiones sobre las transacciones con tarjetas de gasolineras y fijar precios voluntarios con los distribuidores, hasta firmar acuerdos con los productores de tomate. Sin embargo, el repunte del petróleo continúa filtrándose en la economía, y la canasta exportadora de México volvió a superar el umbral el martes, alcanzando los 101,77 dólares el barril.
El crecimiento de la inflación se desaceleró en la primera quincena de abril, pero aún mantuvo una tendencia ascendente en comparación con los datos del año pasado. En el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), la tasa de inflación general anual fue de 4,53%, frente al 3,96% del mismo período del año pasado. “Seguiremos trabajando todos los días para evitar que la inflación suba”, dijo el presidente el martes por la mañana, y agregó que continuarían negociando con comercializadores y fabricantes para bajar los precios de algunos alimentos perecederos que se están sumando a la canasta alimentaria.
Hasta el momento, las gasolineras han cooperado con el planteamiento del Gobierno, aunque también han advertido que sus operaciones han empezado a perder dinero. También se ha vuelto más difícil monitorear el cumplimiento de estos acuerdos voluntarios. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dijo que el 65% de las gasolineras vendían diésel a 28.50 pesos el litro o menos, cercano al costo pactado la semana pasada. El resto se colocaron encima, lo que motivó la colocación de pancartas para señalar los establecimientos de mayor precio y convencer a los consumidores de que repostaran en otros concesionarios.