e303ecc5-30fb-4759-8726-6fb8cfe445fc_facebook-aspect-ratio-1200-675_default_0.jpg

El “Boletín del Director” es una carta semanal de Ignacio Escolar exclusiva para los socios de elDiario.es. Si tú también quieres leerlo y recibirlo en tu buzón todos los sábados, hazte socio

Esta historia comienza en el Aeropuerto de Miami el 9 de mayo de 2021. Un venezolano adinerado intenta ingresar a Estados Unidos. Algo silba en el control de pasaportes y el agente de aduanas le cierra el paso. Te retiran la visa. Lo encerraron en una pequeña habitación. Le pidieron que les entregara su teléfono. Copian todo lo que hay en tu teléfono. Unas horas más tarde lo deportaron y lo subieron a un vuelo a Panamá.

Ese venezolano se llama Rodolfo Reyes. Es un accionista importante de Plus Ultra. Cinco años después, una copia del teléfono se ha convertido en una de las pruebas clave contra José Luis Rodríguez Zapatero.

El histórico auto del juez José Luis Callama, la primera acusación contra un expresidente del Gobierno, se basó en gran medida en conversaciones telefónicas de Reyes sobre “nuestro amigo Zapatero” y salvar a Plus Ultra. Ahora hay un problema: no está claro si esta prueba es legal en España. Si esa parte fracasa, gran parte del caso de Zapatero podría venirse abajo.

Todo lo que rodea al teléfono de Rodolfo Reyes resulta extraño por tres motivos.

El primero es por la fecha. Estados Unidos envió estos datos a la UDEF el 18 de marzo de 2026: casi cinco años de retraso, en un momento en el que Donald Trump chocaba con Pedro Sánchez por el “no” de España a la guerra con Irán.

Fuentes investigadoras dijeron que esta fecha se debió a que unos días antes, el 6 de marzo, el sistema judicial español había reabierto la orden de busca y captura contra Rodolfo Reyes. Esto desencadenó una “notificación roja” de Interpol, razón por la cual agentes de seguridad nacional de la Embajada de Estados Unidos en Madrid enviaron una copia del teléfono a la UDEF.

Sin embargo, algo no encaja con esta explicación. Rodolfo Reyes es buscado y detenido desde hace más de dos años, desde febrero de 2024. Desde entonces está vigente una orden de detención internacional de INTERPOL. ¿Por qué el Departamento de Seguridad Nacional recuerda que tienen su teléfono ahora y no en 2024?

La segunda excepción está en el resumen. O mejor dicho, como denunciaron los abogados de Zapatero, era sólo uno de los resquicios legales. Allí no aparecerán los mensajes completos en el celular de Rodolfo Reyes; ni tampoco lo son los documentos exactos que Estados Unidos envió a la policía. En el resumen solo se incluyen fragmentos recopilados de informes policiales, y la UDEF cita los fragmentos que considera más relevantes. Este no debería ser el caso: todas las partes en un proceso penal deben tener pleno acceso a las pruebas. Y abogados defensores. En este caso, sería posible comprobar si en el chat apareció otra información exculpatoria, o comprobar si la edición policial de la conversación estuvo libre de prejuicios.

La tercera anomalía es la orden firmada por el juez Kalama esta semana. Envió un comité de investigación a Estados Unidos (es decir, en un sentido abstracto, no a ningún organismo judicial específico) para que le autorizara a utilizar la descarga del teléfono en este proceso penal.

Esto no tiene precedentes porque el orden suele ser inverso: el comité de investigación solicita primero las pruebas y luego las utiliza. Aquí Kalama está poniendo el carro delante del caballo. El juez pide permiso para utilizar judicialmente pruebas que ya ha utilizado en su coche, y no sabemos lo más básico: su legalidad, su trazabilidad, cómo garantizar que no son manipuladas ni cumplen la legislación española.

Para complicar aún más las cosas, en el informe UDEF 1908/26, la policía mencionó la fuente de la copia del teléfono de Reyes, diciendo: “HSI (Investigaciones de Seguridad Nacional) obtuvo la autorización necesaria y comenzó a compartir la información extraída anteriormente para su uso en procedimientos judiciales en España”.

Si efectivamente HSI había obtenido la “autorización necesaria” para su uso en procesos judiciales españoles, ¿por qué el juez las volvió a pedir? ¿Por qué estas autorizaciones no se incluyen en el resumen?

El problema es que Investigaciones de Seguridad Nacional no es una agencia judicial. El departamento depende de ICE, la policía aduanera que ahora utiliza Donald Trump para perseguir a los inmigrantes. Esta es una de las claves de esta historia. ¿Quién ordenó la clonación del celular de Rodolfo Reyes? ¿Es esta una decisión policial? ¿O lo autorizó un juez de ese país?

Lo que sí sabemos es que la policía de Aduanas de Estados Unidos tiene la autoridad legal para registrar e incluso copiar los dispositivos electrónicos de cualquiera que cruce la frontera sin una orden judicial. Esto es algo que ICE hace regularmente: solo en 2025, registraron los teléfonos de 55.318 personas. A 4.396 de ellos les copiaron sus números de teléfono completos, tal como le hicieron a Rodolfo Reyes. Esto es lo que sucede todos los días en los aeropuertos estadounidenses. Ningún juez lo revisó.

En España algo así es impensable. Esto sería completamente ilegal. El secreto de las comunicaciones es un derecho constitucional y la frontera no es una excepción. La policía sólo puede registrar el teléfono de alguien con una orden judicial. Aunque una copia del teléfono de Reyes es legal en Estados Unidos, no está claro si sería prueba válida en un tribunal nacional.

¿Qué pasa si pruebas clave son ilegales según las garantías y derechos de la justicia española?

En derecho, lo llaman doctrina del fruto del árbol venenoso. Es una metáfora bastante clara: todo lo que sigue a una prueba ilegal también es ilegal; si el árbol está envenenado, también lo hará el fruto. Si las pruebas utilizadas para acusar a Zapatero o registrar su cargo no son válidas, entonces todo lo que ocurrió posteriormente en el caso también debe serlo.

La metáfora del fruto del árbol venenoso apareció por primera vez en 1939, cuando un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos anuló las condenas de algunos contrabandistas de licor porque la policía utilizó escuchas telefónicas ilegales. Como explica Jordi Nieva en este interesante artículo, esta doctrina del Tribunal Supremo de Estados Unidos buscaba frenar la brutalidad de los policías corruptos en su día. Dejar claro que no todo se rige por el Estado de derecho.

¿Vale la pena todo en España? A veces, la justicia española es muy segura. Otras veces no tanto.

De Naseiro a Encrochat

El caso Nasero fue el mayor escándalo de financiación ilegal de APP antes de Gurtel, y fue gracias a la doctrina del árbol venenoso que finalmente se archivó. La Corte Suprema anuló algunas de las escuchas telefónicas porque estaban autorizadas para investigar presuntos delitos de tráfico de drogas, no casos de corrupción que surgieron posteriormente. “En la búsqueda de la verdad no todo es legal”, concluyó el Tribunal Supremo.

En otros casos, la justicia española es menos estricta. Esto es lo que ocurrió en la lista de Falciani: un empleado de un banco suizo robó los datos bancarios de miles de estafadores que acabaron en manos de la justicia. El objetivo era noble, pero el acto en sí era un crimen. Aun así, la Corte Suprema admitió esta prueba porque quien cometió el acto ilícito fue un individuo, no un Estado.

El ejemplo más reciente es el caso Encrochat. Las autoridades francesas han obtenido con éxito comunicaciones de una red telefónica cifrada utilizada por delincuentes de todo el mundo. Estas conversaciones se han utilizado en decenas de procesos penales en España; incluso un caso en la diputación provincial de Almería se reveló de esta manera. Los acusados ​​intentaron anularlas, pero el Tribunal Supremo las confirmó porque el sistema judicial francés sancionó la acción por indicios de criminalidad grave.

Teniendo en cuenta estos precedentes, es difícil predecir qué medidas tomarán ahora los jueces españoles contra Zapatero. Si la prueba será admitida o suprimida. Lo que parece seguro es que este debate acabará estableciendo nuevos principios para el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional.

Porque hay dudas sobre la validez incluso de las pruebas más contundentes que hoy amenazan a Zapatero. ¿Las joyas engastadas con diamantes, zafiros y rubíes son fruto de un árbol venenoso?

Las joyas de ZP.

Un juzgado nacional ordenó un registro en las oficinas de Zapatero en busca de indicios de presunta conspiración para tráfico de influencias y sociedades offshore. Ni una cosa ni la otra parece estar sucediendo. Pero la UDEF descubrió algunas joyas por valor de 1,3 millones de euros, lo que dejó al ex presidente frente a nuevos cargos penales: sospecha de contrabando y fraude fiscal.

Como explicó el propio Zapatero, estos tres conjuntos de joyas más valiosos fueron regalos de otros países. No está claro cuáles son: algunas fuentes apuntan a Qatar, Marruecos y Arabia Saudita. Este tipo de diplomacia de obsequios es muy común, ya que se sabe que algunos senadores españoles recibieron relojes Rolex durante visitas oficiales a la región del Golfo Pérsico.

El exministro Miguel Sebastián publicó hoy un interesante artículo en elDiario.es, en el que defendió al expresidente y reveló que él también recibió un juego de joyas de este estilo durante una visita oficial a Arabia Saudita. Esto es más que una anécdota, ya que explica un mecanismo: no es probable que Zapatero y Sebastián sean los únicos en recibir tal regalo.

Zapatero aún no ha aclarado la fecha en la que le entregaron las preciosas joyas: durante o después de su mandato como presidente del Gobierno. De todos modos, esto es algo vergonzoso. Otra cosa es la correlación criminal.

Si Zapatero hubiera aceptado estos costosos obsequios mientras era presidente, los cargos de contrabando y fraude fiscal que ahora enfrenta en los tribunales nacionales habrían sido casi con certeza invalidados; Ha estado alejado de la presidencia durante casi 15 años.

¿Qué pasa si el Departamento de Justicia invalida la clonación del teléfono de Rodolfo Reyes? Bueno, hay problemas con el descubrimiento de joyas. Fueron descubiertos por la policía durante un registro en sus oficinas, ordenado en base a información de los directivos de Plus Ultra. Si el árbol está envenenado, también lo estará el fruto del diamante.

Pero el aspecto criminal no es el único aspecto problemático: también está el aspecto moral. La justicia puede abolir algunas pruebas, pero su memoria en el corazón de los ciudadanos no desaparecerá. De comprobarse el valor de las joyas y su procedencia, aceptar los regalos habría manchado de forma indeleble la reputación de Zapatero, incluso si no se hubiera cometido ningún delito. Si hubiera recibido esos carísimos regalos siendo presidente debería haberlos dejado en La Moncloa. O no aceptarlos.

Para los abogados de Zapatero, todos estos detalles representaban una oportunidad de oro. Es posible que su cliente sea absuelto debido a un error de procedimiento o al plazo de prescripción. Pero esa no parece ser la mejor solución para el expresidente del Gobierno. Si el caso de Zapatero se desmorona por fallos formales, la sombra sobre sus actuaciones nunca se aclarará. No será declarado culpable. Pero tampoco inocente.

Referencia

About The Author