Hace unos siete años, comenzaron a investigar tecnologías entonces emergentes, como la impresión 3D, porque se dieron cuenta de que era un campo “atractivo”. Si a esto le sumamos el hecho de que “conocemos el material”, el resultado es un “eureka” especial cuando nació Ortomedical3D. « … Nos dimos cuenta de que podíamos aplicar Imprimir productos de salud personalizados», afirma el profesor Alberto Mansilla, responsable de la tercera empresa que fundó durante su labor investigadora en la Universidad de Valladolid (UVa), con el objetivo de crear empresas de base tecnológica que además proporcionen oportunidades laborales a quienes se forman en las aulas.
Ortesis y prótesis externas como férulas y cascos forman parte de su catálogo de productos, que ahora buscan ampliar con plantillas totalmente reciclables 100% reciclables fabricadas mediante impresión 3D. lo que esta permitido Lanzar productos “personalizados”Destacó que también tenía varias “ventajas”, dijo Mancilla sobre un proyecto en el que participaron unas 20 personas de los más diversos orígenes.
Además, mediante la impresión 3D también consiguieron “ahorros” en residuos respecto a la fabricación aditiva tradicional. «Al tratarse de una tecnología aditiva, Gastar solo cosas usadas», enfatizó. “Esto lo hace muy atractivo”, afirmó sobre el proyecto Orthoprint3D, que también ha sido seleccionado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica y Retos Demográficos para recibir una de las subvenciones destinadas a impulsar la economía circular en la industria del plástico. Han invertido casi 270.000 euros para implementar un nuevo modelo de negocio de fabricación local, circular y digital de plantillas, centrado en el desarrollo del Parque Científico y Tecnológico de la Universidad de Valladolid.
Además, destacó el profesor Mancilla, “esperamos llegar más lejos en la impresión 3D”. ¿Existen plantillas 100% reciclables? Quieren saber. Y la respuesta fue: “Sí”. Allí estaban. uno El producto también es transpirable y lavable.Destacó que el producto no utiliza telas ni adhesivos y es “igual de cómodo”. “Los usas y cuando se desgastan nos los das y hacemos otra pieza”, resumió el proceso, afirmando que su finalidad es decir adiós cuando el uso supone el fin de la vida útil del material utilizado. Y el precio es “relativamente barato”, afirmó. Aunque todavía no ha dejado lijas, fresadoras y cola, el veterano cirujano ortopédico Miguel Ángel San José, otro miembro del equipo multidisciplinar, es muy consciente de que La tecnología es “fantástica”. este La capacidad de ajuste es más que sólo milímetros, porque eso es clave. “Pon un papel debajo y cambia de bueno a malo”, puso como ejemplo.
La ingeniera biomédica Celia Mazariegos muestra cómo un ordenador puede medir con precisión la presión en cada punto del pie para diseñar la plantilla más adecuada en función de las necesidades de cada paciente. ellos creen firmemente Habrá “una revolución brutal”.
El proyecto incluye un proyecto ortopédico que ahora se puede probar para crear plantillas impresas en 3D.
(ABECEDARIO)
tu objetivo andante“lanzó la primera plantilla reciclable del mundo” De esta forma tenemos un producto “100% circular”. De hecho, ya están pensando fórmulas para que los clientes puedan darles la vuelta cuando ya no los necesiten, a cambio de alguna ventaja en su próxima compra, mientras los materiales ya usados pueden encontrar una nueva vida en la impresión 3D. Por eso, este año también lanzaron su propio producto ortopédico, Raíces, en el que demuestran y prueban que su producto es “100% circular”.
“Queremos que sea la ortopedia digital del futuro” El profesor Mansila señaló que a partir de 2020 obtuvieron una licencia para la fabricación personalizada de aparatos ortopédicos y prótesis. En su opinión, en el camino también se dieron cuenta de que había que “cambiar” los conceptos asociados al hablar de cirugía plástica: “No tiene que ser manual, sino preciso”. «Puedes ganar dinero usando la tecnología»proyectos de impacto.
“Cambiar el mundo”
Unos 20 empleados ya participan en el proyecto, que nació en 2020 de la start-up Orthomedical3D, que aprovechó su experiencia en el campo de los materiales y la transformó en una pequeña y mediana empresa. Entre los perfiles más diversos, Del mundo universitario y de la formación profesional: electrónica, química, ortopedia, ingeniería biomédica, educación social, mecánica…
Un proyecto que combina la “tecnología” con la voluntad de “cambiar el mundo”. Bueno, no sólo creen que su producto se puede utilizar infinitamente, sino que quienes se han sumado al proyecto como socios se han Firma el “Compromiso Social”. Mancilla señaló que cuando obtienen ganancias confían en que las lograrán y por eso están “obligados” a dar al menos el 25% de sus dividendos a quienes más lo necesitan. No en vano, están ubicados en el Edificio Lucía (Centro de Estudios Aplicados del Lanzadera Universitaria) del Campus Miguel Delib de la Universidad de Valladolid, que tiene la calificación de ser el segundo edificio más sostenible de Europa, de todo el Hemisferio Norte y del mundo.