El sur de Madrid se ha despedido de uno de los gigantes del hormigón más reconocibles del último siglo. El pasado 12 de octubre el Hospital Universitario ha finalizado el complejo proceso de demolición de todos los edificios que componen el conjunto de viviendas. … Hito constructivo que marca la fase final del programa integral de modernización de la infraestructura del complejo de salud. Después de dominar el horizonte de la capital durante 53 años, la torre de 18 pisos renunció a su espacio original para dar paso a una modernización y una mayor integración urbana.
Para ocupar el enorme espacio que deja la residencia total, la huella del edificio se transformará en el nuevo corazón del complejo: una gran plaza que servirá como zona de descanso y pulmón verde para pacientes, familiares, profesionales y cualquier otro ciudadano. El espacio no sólo servirá como pieza central de la instalación, sino que también servirá como vínculo de cohesión para todos los edificios del campus hospitalario, integrándolos en el tejido urbano de Madrid.
Además, la plaza dará acceso directo al auditorio (completamente renovado en 2020), al servicio de urgencias pediátricas, obstetricia y ginecología y a la sala de diagnóstico de radiología pediátrica. Mientras tanto, continúa la renovación del antiguo sótano para servicios como anatomía patológica y oncología radioterápica.
Derribar este enorme edificio no será una tarea fácil. Las cifras del proyecto reflejan la escala de uno de los proyectos de demolición más importantes de la región. En total, se generaron más de 80.000 metros cúbicos de escombros, cuya retirada requirió una logística precisa: una flota de 20 camiones tuvo que realizar más de 4.000 transportes para limpiar la zona.
Todo el proceso comenzó con el anexo inferior en septiembre pasado y terminó con el ataque al edificio principal en noviembre. Las dimensiones de la torre obligaron a utilizar la máquina demoledora más grande de España, equipada con una pluma de 62 metros de altura capaz de alcanzar las plantas superiores. Después de meses de construcción, que tuvo que verse frenada por fuertes vientos y lluvias invernales, el núcleo de los ascensores y las escaleras finalmente se derrumbó a finales de abril.
Maquinaria trituradora
Lejos de convertirse en un problema medioambiental, las ruinas del antiguo hospital son protagonistas de un sutil proceso de economía circular. En principio, el hormigón, el acero, el aluminio, el hierro, los ladrillos y la piedra han sido separados, reciclados y reutilizados por empresas autorizadas. Destaca el procesamiento in situ de materiales pétreos (hormigón, ladrillos y piedras), que son cribados en la parcela mediante maquinaria trituradora para generar grava, material que encontrará una segunda vida como matriz de relleno en la construcción de nuevas carreteras y proyectos. Anteriormente, equipos especializados se encargaban de vaciar los espacios interiores y retirar de forma segura elementos fijos, mamparas y materiales potencialmente peligrosos como amianto u otros elementos radiactivos.
La finalización de esta obra de demolición cierra un capítulo histórico sin afectar las actividades médicas. El nuevo edificio hospitalario, que tomará el relevo íntegramente a partir de finales de 2024, es una infraestructura de 10 plantas y una superficie de más de 133.000 metros cuadrados, cuya construcción fue aprobada por la Comisión Europea. El antiguo centro médico se ha derrumbado, pero su legado ha dado paso a una atención sanitaria nacional e internacional más eficiente y humana.