A medida que se acerca el verano, las playas y piscinas se convierten en importantes aliados contra el calor. Pero para los millones de personas que utilizan lentillas o lentillas, algo tan discreto como bañarse mientras las lleva puestas puede conllevar riesgos importantes. No sólo porque el salitre o el cloro pueden causar molestias, sino también porque abren la puerta a posibles infecciones.
“Las lentes de contacto funcionan como una esponja y el agua contiene sustancias nocivas para la salud ocular”, advierte Carlos Muñoz, óptico y optometrista de Ópticas Noroeste. Este “efecto esponja” facilita que microorganismos o sustancias químicas queden atrapadas entre la lente de contacto y la córnea, prolongándose el tiempo de contacto, lo que puede resultar muy perjudicial.
Aunque a primera vista el agua parezca limpia, los expertos aseguran que “existen riesgos”. “La infección puede ser causada por microorganismos como Pseudomonas, Acanthamoeba u hongos”, detalla. “En los casos más graves, las lesiones pueden provocar una pérdida irreversible de la visión”, advirtió Muñoz.
Además de posibles infecciones biológicas, “el contacto con el agua también puede provocar infecciones corneales (queratitis) provocadas por sustancias químicas disueltas en el agua, como el cloro o la sal marina”, explica.
Si bien todo contacto con el agua es indeseable, Muñoz sitúa el océano como el lugar más peligroso por su alta salinidad, seguido de las piscinas, que pueden crear una falsa sensación de seguridad “porque el cloro no mata estos microorganismos porque son muy resistentes”. Finalmente, el óptico mete el agua en la ducha: “Las lentes de contacto no deben entrar en contacto directo con el agua, ni del grifo ni de una fuente natural”.
Afortunadamente, si bien los casos de infecciones peligrosas son poco comunes, los expertos destacan que el riesgo es real y para minimizarlo recomienda mantener estrictos protocolos de higiene y respetar los tiempos de reemplazo dependiendo del material de las lentes. “Otro error muy común es meterlas en agua sin solución única. En este caso, lo más conveniente es desechar las lentillas y utilizar gafas”, afirma el óptico.
Para aquellos que quieren disfrutar del agua con claridad, Muñoz sugiere una solución más segura que las lentes de contacto subacuáticas: opte por gafas de buceo graduadas mientras nada o gafas de sol graduadas para descansar en el agua.