El hallazgo de 60 piezas prehispánicas en un pequeño pueblo de Oaxaca ha llamado la atención en las redes sociales. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México y Señor Blue hombre de influencia Los expertos en historia y arqueología que circularon fotografías del hallazgo en sus redes durante el fin de semana se han visto envueltos en quejas y polémicas. La entidad pública emitió un comunicado solicitando a los ciudadanos, comunicadores y creadores de contenidos “tener la debida cautela en la comunicación de sitios arqueológicos que no están abiertos al público”. La noticia fue inmediatamente recibida con una avalancha de quejas de personas que afirmaban haber contactado con la organización sobre hallazgos pasados y que habían tomado piezas con rastros desaparecidos. Por ejemplo, escribe: “Hay muchos ejemplos que nos ayudan a entender cómo permitieron que decenas o cientos de sitios arqueológicos en México quedaran a la deriva”.
El INAH advierte a los creadores de contenidos a informar de manera responsable o pueden dar lugar al saqueo de sitios arqueológicos al exponer su ubicación precisa o brindar pistas sobre su ubicación. “Todos tenemos la responsabilidad de cuidar y proteger nuestro patrimonio por su importancia para las generaciones futuras, y de evitar engañar y promover el saqueo y la destrucción del patrimonio prehispánico de oaxaqueños y mexicanos”.
El descubrimiento atrajo la atención de los medios cuando Mejía publicó una serie de fotografías de los restos descubiertos. “Los medios están fuera de control. No sé de dónde sacan esta información”. Los vecinos se acercaron a él porque hace unas semanas querían que los youtubers investigaran unas fosas que el INAH había descubierto y restaurado en los años 1990. “Fui al presidente de la ciudad para pedir permiso para hacer esto, pero me paralizaron”, dijo Mejía.



En tarjeta informativa, el INAH confirmó la autenticidad de los restos prehispánicos de San Pedro Jartepetongo. “Este conjunto de 60 bienes arqueológicos forma parte de un ambiente funerario del periodo Prehispánico, correspondiente al Posclásico Tardío (1300-1521 d.C.), con rasgos distintivos de la tradición cultural mixteca”. Asimismo, cada objeto fue rotulado y fotografiado de acuerdo con los protocolos correspondientes en el Registro Público Único de Monumentos Arqueológicos e Históricos y de la Región. La comunidad también fue informada sobre la documentación preliminar y la limpieza que habría que realizar, según los documentos.
Mejía dijo que los residentes confiaban en él porque temían que el INAH “vendiera las piezas en el mercado negro”. El creador de contenido contó que hace unos años, en el poblado de San Francisco Cahonos, en la sierra norte de Oaxaca, descubrieron seis fosas en las que el personal del instituto trabajó durante semanas. “Explicaron a los residentes lo que encontraron y luego se fueron”, dijo. Unos años más tarde, un joven de la comunidad que vino a estudiar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) recibió un volante anunciando una exposición de Cajonos de San Francisco y sus tesoros.
El estudiante se puso en contacto con los vecinos del pueblo y el entonces presidente de la ciudad exigió que les devolvieran las piezas. El INAH aceptó con la condición de que se construyera un museo. “En realidad es muy hermoso, está hecho de piedra rosa y está ubicado frente al ayuntamiento”. Mejía afirma haberse infiltrado en grupos de arqueólogos en Facebook donde venden artefactos, algunos de los cuales mostraron sus credenciales como empleados del INAH —junto con alguna información censurada, como sus nombres— para demostrar que los artefactos eran originales. La Nación se comunicó con personal del instituto para aclarar las denuncias, pero al momento de esta publicación no había recibido respuesta.
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