Mientras continúan las labores de rescate tras dos terremotos en Venezuela, los perros de búsqueda y rescate se han convertido en uno de los protagonistas de las emergencias.
Es un tsunami, de la raza Border Collie, desde el pasado … El miércoles 24 jugó un papel decisivo en la búsqueda de supervivientes entre los escombros. Una de las operaciones de rescate más sonadas tuvo lugar en el barrio de San Bernardino (Caracas), donde los perros descubrieron a un hombre de unos 60 años que llevaba seis horas atrapado bajo un edificio de ocho pisos derrumbado.
Los equipos de emergencia centraron su búsqueda donde se detuvo el tsunami cuando se detectaron señales de vida y rescataron con éxito a los supervivientes. Las imágenes del operativo difundieron rápidamente en los medios y redes sociales, Convirtiendo a un perro rescatado en un símbolo de esperanza para los venezolanos.
El tsunami también ha ayudado a encontrar más de una docena de supervivientes desde que comenzaron las operaciones de rescate. Antes de convertirse en un perro de rescate, Tsunami fue un perro abandonado que sufrió maltrato en Caracas. Tras recuperarse, fue entrenado por el rescatista venezolano Jorge Beens, fundador de “K-SAR ECID”, organización dedicada al entrenamiento de perros para operaciones de búsqueda y rescate, de la que forma parte el héroe de cuatro patas. Tras el devastador terremoto que azotó Türkiye en 2023, el tsunami también intervino en las labores de socorro.
El legado de Orión
Antes del tsunami, Venezuela ya había tenido otro perro convertido en héroe nacional: Orión, un rottweiler que se hizo popular durante la masacre de Vargas en 1999.
Ese desastre, causado por inundaciones y deslizamientos de tierra provocados por fuertes lluvias, mató a más de 10.000 personas. Durante la operación de rescate, Orion encontró a muchas personas enterradas bajo barro y escombros o arrastradas por las corrientes, y ayudó a rescatar a 37 supervivientes.
En su momento, su labor le valió una medalla oficial del gobierno venezolano y se erigió una estatua en su honor.
Más de dos décadas después, muchos venezolanos ya se refieren al tsunami como “el segundo Orión” porque su obra representa una vez más Un símbolo de esperanza en uno de los momentos más difíciles del país.