Donald Trump volvió a atacar a España el miércoles por lo que considera una implicación insuficiente de España en la guerra de Irán y en los compromisos de la OTAN. Esta vez no lo hace en la Casa Blanca, sino en un ambiente con un pesado bagaje histórico: … Dakota del Norte rinde homenaje a Theodore Roosevelt y los “Rough Riders”, el regimiento de voluntarios que luchó en Cuba en 1898 y cuya carga en las Tierras Altas de San Juan ayudó a llevar a derrota española En la guerra hispanoamericana.
Mientras contaba la historia de las victorias militares y las pérdidas de España en Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, el presidente Trump interrumpió su discurso para lanzar una reprimenda directa al gobierno de Pedro Sánchez.
«Ah, los españoles. Miembro de la OTAN, pero no muy buen miembro de la OTAN”, dijo. “Dijeron: ‘No, no queremos ayudar a la gente’. ‘¿Qué estamos haciendo? El presidente añadió que España estaba “bajo rendimiento” y dejó una vaga advertencia: “Pero aprenden rápido”.
La elección de los escenarios no fue casual. Trump vinculó las críticas actuales a Sánchez con uno de los acontecimientos más sensibles en la historia compartida de los dos países: la derrota de España en 1898 y la posterior expansión estadounidense en el Caribe y el Pacífico. Recordando que Estados Unidos tomó posteriormente el control de Puerto Rico, Guam y Filipinas, concluyó sobre Cuba: “Décadas después, se está volviendo contra nosotros”.
La insistencia de Trump refleja el creciente descontento dentro de la Casa Blanca por la negativa de Sánchez a cooperar plenamente con la estrategia estadounidense sobre Irán y sus reservas sobre el aumento del gasto militar de la OTAN exigido por Washington.
El presidente estadounidense explicó la postura no como una diferencia concreta sino como una falta de compromiso con la alianza que proporciona a Washington la mayor parte de sus capacidades militares y financieras. Por ello, sus acusaciones se han repetido en las últimas semanas, con menos matices y un tono más personal contra España. Describió a España como un aliado que se beneficia de la protección estadounidense pero, en su opinión, no soporta una proporción de la carga.
La próxima cumbre de la OTAN está prevista para los días 7 y 8 de julio en Ankara, donde España quedará aislada en el debate sobre el peor temor de Trump: la promesa de aumentar la inversión en defensa y seguridad al 5% del PIB para 2035. Una fórmula aprobada por la OTAN divide esa cifra en un 3,5% para gasto militar directo y un 1,5% para infraestructura, ciberseguridad, logística y resiliencia.
A España se le concedió una excepción política e insiste en que puede cumplir su objetivo de capacidad a un ritmo del 2,1%, pero Washington interpreta esta posición como una resistencia única a una nueva distribución de la carga dentro de la OTAN. La reunión de Ankara también anunciará decenas de miles de millones de dólares en contratos de defensa y evaluará hasta qué punto los aliados pueden traducir la promesa del 5 por ciento en compromisos industriales reales.
Además, el miércoles, la administración Sánchez también firmó un contrato de 104 millones de dólares con Lockheed Martin a través del programa de Ventas Militares Extranjeras de Estados Unidos para comenzar la modernización a mediano plazo de las fragatas F-100 clase Álvaro de Bazán de la Armada. Esto demuestra que a pesar de la tensa situación, la cooperación militar continúa.