El discurso del presidente estadounidense Donald Trump a la nación estuvo lleno de ceremonia y solemnidad, cuestionando una vez más la integridad de las elecciones de 2020 que perdió ante Joe Biden por supuesta interferencia de China. No se presentó ninguna nueva evidencia más allá de lo que se sabe sobre la investigación pública, que concluyó que si bien Rusia, China y Venezuela pudieron haber intentado influir en los resultados electorales, nunca se demostró que hubieran manipulado con éxito los resultados, algo que el presidente republicano todavía se niega a admitir seis años después.
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