Una de las mayores estafas del discurso socialista es el llamado “lawfare”, término inglés que se refiere a la persecución legal de opositores políticos. El problema es que algunos socialistas creen la mentira de que en España la “ley” la ejercen los jueces contra la izquierda. Sin embargo, cuando llegó el momento de verse en el banquillo de los acusados, los socialistas ya acusados no dejaron de buscar un foro que les conviniera. Miguel Ángel Gallardo, el fracasado dirigente extremeño, se inventó una valoración fraudulenta para llevar el caso a la Audiencia Nacional de Extremadura. Ahora niega -y eso es otra historia si lo logra- que esté negociando para ser nombrado miembro del Senado, según la izquierda, lo que llevaría su caso al Tribunal Supremo, que es la zona cero de “la ley”. José Luis Ábalos ya ha tenido un juicio oral en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, donde espera ser juzgado por un jurado popular, un deseo poco realista, y la mera mención de esta sala provoca pánico en Begoña Gómez. Los socialistas están algo perdidos en el turbulento mar de normas procesales.
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