10 de mayo de 2026
Actualizado a las 04:00.
Hace treinta años, la victoria del nuevo centro derecha, representada por el Partido Popular, que acabó con la hegemonía socialista de Felipe González, no fue tan fácil como las encuestas y el ambiente corrupto y deteriorado vaticinados por el anterior gobierno socialista. El artífice de esta victoria electoral y política fue José María Aznar, que en 1990 supo sacar a la derecha de su letargo de derrota desde 1982, con una abrumadora e irrepetible mayoría absoluta a favor de Felipe González y unir a todas sus familias en un proyecto común liberal-conservador. La derecha española, unida en torno a un mensaje de centralidad y modernización, es un modelo de conservadurismo europeo, pero sobre todo ofrece a la sociedad española una alternativa al socialismo de la que carece. Durante su primer mandato, que comenzó el 4 de mayo de 1996, Aznar demostró su capacidad para negociar proyectos nacionales, aunque su punto de partida fue el acuerdo del Tratado Majestuoso con los nacionalistas catalanes (que entonces no eran separatistas). Todo lo acordado en su momento con Jordi Puyol y el vasco Xavier Alzalous se tradujo en política nacional, con fuerte apoyo e incluso acuerdo unánime, como el nuevo modelo de financiación autonómica. No existe ningún tratado de privilegios territoriales. Fue una nueva forma de hacer política que abrió una forma de gestionar la política impensable, o al menos imposible, en ese momento.
La unidad del Nuevo Partido Popular es también un reflejo de las necesidades de la sociedad española, un grupo extranjero que carece de una alternativa liberal organizada de centroderecha. El éxito de esta formación reside en su capacidad de atraer voluntades tanto de la extrema derecha como del centro puro, e incluso del centro izquierda. En resumen, todo en el ala derecha del Partido Socialista de los Trabajadores está alineado con el Partido Popular de José María Aznar. Este éxito no fue una flor en el poder legislativo, porque por primera y única vez en una democracia, el mismo candidato ganó una segunda elección, pasando de una mayoría relativa a una mayoría absoluta, como en 2000, cuando el Partido Popular obtuvo 183 escaños. La autoestima unida de la derecha, la definición clara de un proyecto basado en los grandes principios de la democracia liberal y la creación de un equipo de directivos bien preparados fueron factores decisivos en los dos mandatos exitosos del Nuevo Partido Popular. En 2011, tras la brutal crisis de 2008 y con el aplastante declive de Rodríguez Zapatero, el Partido Popular volvió a lograr la mayoría absoluta junto a Mariano Rajoy, pero no pudo mantener esta posición en las elecciones posteriores.
Los tiempos han cambiado y la derecha está una vez más dividida, enfrentando renuncias equivocadas y desunión que impidieron una victoria indiscutible en 2023 pero que ahora pueden impulsarla hacia un resultado electoral que, como en 1996, brinde estabilidad institucional, un proyecto nacional común y un enfoque democrático sensato y limpio de la gobernanza. El tiempo que pasa no siempre es mejor, pero siempre ayuda a mejorar. La experiencia del Partido Popular de Aznar envía un mensaje claro al Partido Popular de Núñez Fejo: la unidad y la convicción hacen de la derecha una opción de gobierno ganadora.