Justin Bieber (32) celebró su esperado regreso en el festival de Coachella, pero el espectáculo dejó atónitos a los fanáticos. Por una cifra récord de 10 millones de dólares, la superestrella se paró detrás de una computadora portátil y reprodujo sus propios videos de YouTube. ¿Se trata de una astuta estrategia de marketing o de una prueba definitiva de que la estrella se ha desvanecido?
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