En una carta difundida antes de la apertura de la reunión ministerial que dio luz verde a la medida, el presidente habló de “orgullo” y “justicia”, que calificó de “comportamiento normalizado” entre las personas que “ha pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana”.
Sánchez aseguró que el “sentido” de dicha formalización es “el reconocimiento de derechos, pero también la exigencia de obligaciones”.
Por ello, ha pedido que esta formalización sea “gestionada responsablemente” pero también “integrada con la justicia” para “traducir este paso en prosperidad compartida”.
Este camino defiende a quienes “quieren sembrar el miedo, antagonizarse y condenar a la exclusión a miles de personas”.
En un tono más emotivo, afirmó que la regularización era “un acto de justicia contra nuestra propia historia” y recordó a “nuestros abuelos y abuelas que emigraron a Estados Unidos y Europa en busca de una vida mejor”.
También respaldó su postura en argumentos demográficos y económicos: envejecimiento de la población, escasez de mano de obra y necesidad de mayores contribuciones.
El presidente aseguró que “sin nueva gente trabajando y aportando, nuestra prosperidad se ralentizará” y que “esto es necesario” porque España “está envejeciendo”.
La medida fue aprobada hoy en Consejo de Ministros y el Consejo de Estado la aprobó legalmente, pero pidió prudencia y rigor en los criterios de admisión. La oposición ha advertido que la medida tendría un “efecto de llamada”, mientras que Bruselas y otros países europeos que aún no han sido informados también se muestran escépticos.
En su carta, Sánchez ignoró las advertencias del informe del consejo y pidió salvaguardias adicionales para evitar que la formalización sea vista como un incentivo para la entrada irregular, destacando la necesidad de vincularla estrictamente con la integración laboral y social.
Da la casualidad de que Sánchez no estará presente en la reunión de ministros que aprueba la medida porque se encuentra de viaje por Asia. Por primera vez, la presidencia de la reunión ministerial recae en el vicepresidente primero. Carlos Bodí.
Sánchez ya ha adoptado este patrón en más ocasiones, como cuando su mujer fue imputada, y en esta carta volvió a apelar a la emoción, dando gran peso a una decisión que el Gobierno consideraba inevitable dadas sus propias circunstancias y que había sido tomada tras un acuerdo con Podemos.