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Según las últimas noticias oficiales, el Puente Vehicular Nichupté en Cancún está a punto de ser inaugurado. Se espera que el calendario se lance en abril, pero aún no hay una fecha de lanzamiento específica. El proyecto, que se perfila como la segunda estructura más larga de su tipo en América Latina y que pretende facilitar el tránsito vehicular en zonas turísticas, contó con un presupuesto inicial de menos de 6 mil millones de pesos y terminó costando más de 12 mil millones de pesos: un sobrecosto de más del 100% respecto de la licitación original.

La longitud total del proyecto es de 11.2 kilómetros, de los cuales 8.8 kilómetros corresponden al camino elevado del sistema Laguna Nichupté, y el resto a la intersección del casco urbano y la zona hotelera. Conectará la avenida Colosio y la avenida Kukulkán, en un recorrido de 13 kilómetros, con una velocidad promedio de 80 kilómetros por hora.

El proyecto, que forma parte del Programa Nacional de Infraestructura de Carreteras, se presenta como un nuevo enlace viario urbano enteramente suspendido sobre pilotes, con un tramo terrestre y otro a lo largo del cuerpo de la laguna. Después de numerosos retrasos, se ha ajustado la fecha tentativa para su inicio de operaciones y se espera que su vida útil sea de al menos 30 años, con un mantenimiento adecuado para alargar su vida útil.

Presupuesto inicial y sobrecostos

El presupuesto para el Puente Vehicular Nichupté ha aumentado significativamente desde que fue propuesto como proyecto de infraestructura en Cancún. El monto de inversión inicial fue cercano a los 5 mil 570 millones de pesos, y cuando en junio de 2022 se anunció que el contrato de construcción sería adjudicado a Ingenieros Civiles Asociados, el costo había superado los 12 mil millones de pesos. La cifra surge del último costo total de obra del Informe Federal y de Transparencia Presupuestaria, detallado en marzo por el titular de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Esteva Medina, que suma 10 mil 899 millones de pesos gastados hasta 2025, más unos 910 millones de pesos previstos para 2026.

Este costo adicional está relacionado con ajustes de montos, extensiones de plazos y las observaciones de la auditoría federal de alto nivel, que, por ejemplo, encontró P494.8 millones en inconsistencias en la ejecución de trabajos al revisar una muestra de P2,593 mil millones de las cuentas públicas de 2024. Una combinación de retrasos, modificaciones de alcance y reasignaciones de recursos convirtieron a Nichupté en uno de los proyectos de infraestructura más costosos del sexenio.

Avance de obra e impacto ambiental

El último informe de la SICT y el gobierno del estado de Quintana Roo muestra que el avance físico del puente es del 97% y ya entró en las etapas de terminación, balizamiento y pruebas de carga. Sin embargo, la fecha exacta de apertura aún depende de la finalización del último tramo de intercambio, la certificación de la vía por parte de las autoridades de seguridad vial y la definición de protocolos de acceso y operación. La incertidumbre inicial fue causada por factores como las condiciones climáticas, problemas de coordinación entre contratistas y ajustes de diseño en el área del hotel.

El proyecto fue sometido a un Estudio de Impacto Ambiental Regional (MIA-R) y tiene un impacto directo en un área de aproximadamente 10,6 hectáreas, compuestas por 1,6 hectáreas de área permanente y 9 hectáreas de área temporal, donde se instalan las partes pertinentes sobre el sistema lagunar Nichupté. expediente semarnat Detallaron la pérdida parcial de manglares, selvas y pastizales, principalmente en áreas conectadas con áreas urbanas.

Ante estos impactos, la SICT y la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente del estado de Quintana Roo se comprometieron a implementar un plan de restauración ambiental compensatoria que incluye la reforestación y restauración de 306 hectáreas de humedales en el área de uso temporal, así como la donación de más de 300 hectáreas de terrenos estatales a la federación para ampliar el área protegida de la reserva de flora y fauna conocida como Manglar de Nichupté. A pesar de estos mecanismos, grupos ambientalistas locales como el Grupo Ecologista Mayab y la Semarnat advierten sobre impactos indirectos por sombreado de caminos, escorrentías de hidrocarburos, posibles liberaciones de sustancias tóxicas acumuladas y presiones adicionales sobre ecosistemas ya muy modificados por la urbanización.

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