Dos retratos encargados por Goya en 1789 para conmemorar la coronación de Carlos IV y María Luisa de Palma permanecerían finalmente en Sevilla. Las pinturas, que pasarán a formar parte de la colección permanente del Museo de Bellas Artes, han cambiado de ubicación varias veces a lo largo de la historia y han soportado una larga batalla legal que terminó en marzo con un fallo a favor del estado. La decisión, anunciada este viernes por el Ministerio de Cultura, es una decisión muy esperada tras una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce que la propiedad del retrato del pintor zaragozano pertenece siempre al Estado, en respuesta a una denuncia presentada en 2017 por la tabacalera Altadis. La noticia llega un mes antes de las elecciones andaluzas, previstas para el 17 de mayo del próximo año.
El Musée des Beaux-Arts, la segunda pinacoteca del país, suma así dos importantes cuadros a su colección, que hasta el momento sólo alberga otro cuadro de Goya, el clásico Retrato de Don José Duaso y Latre (1824), que corresponde a la fase final del maestro aragonés fallecido cuatro años después. Ambos se conservan actualmente en el Archivo General de Indias de Sevilla. A partir del 15 de junio finalizará la exposición temporal El arte de conservar recuerdos, Donde se exhibirá el retrato del monarca mientras los dos serán trasladados a su nuevo “hogar”.
El regreso histórico de Andalucía ayudará a contextualizar un hecho destacado en la historia de la capital, sumándose a una serie de ocho lienzos de Carlos Domingo Martínez pintados para celebrar la coronación de Fernando VI y Bárbara de Braganza para celebrar la ascensión de Carlos IV.
Sobre la decisión del Gobierno, la consejera de Cultura y Deportes de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, ha afirmado: “En Andalucía estamos muy contentos y muy agradecidos con la ministra y con el Ministerio de Cultura por aceptar nuestra petición de que los dos cuadros sean depositados en el Museo de Bellas Artes de Sevilla una vez declarada la titularidad nacional”. Destacó que los lienzos “están en diálogo con la historia de Sevilla, y el lugar donde más pueden ser útiles es en casa, en la Academia de Bellas Artes”.
El consultor escribió una carta al ministro Ernest Urtasun a finales de marzo, en la que afirmaba que “la recomendación más consistente para ambas obras es que sean depositadas en el Museo Nacional para conseguir el máximo grado de protección que les corresponde a su condición de bienes de interés cultural. Su contexto geográfico y temporal son las fiestas reales de Sevilla y de la ciudad, y entran en el Museo de Bellas Artes, de titularidad estatal y autonómica”.
Estos retratos fueron pintados por Goya el mismo año de la Revolución Francesa, acontecimiento que marcó el reinado de Carlos IV. El cuadro que lo representa es un óleo sobre lienzo, de 128 x 95,5 cm, tres cuartos de plano, vestido de rojo con el Toisón de Oro y el escudo de la Orden de San Gennaro. él Retrato de María Luisa de Parma Se trata de un óleo de similares dimensiones (126 x 94 cm) en el que la Reina tiene 37 años y viste un vestido de seda azul. Un recibo firmado por Francisco de Goya el 11 de mayo de 1789 consta que el pintor recibió 4.000 reales de vellón y que tuvo que ejecutar estos pagos sin intervención de asistentes.