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él Sala de Pósteres de la Maestranza de Caballería Real de Sevilla Con motivo del segundo congreso taurino, vuelve a convertirse en un espacio de memoria y reflexión taurina. XXIV Clase Magistral Aula Taurina Sevilla, el martes 27 de enero. Esta vez el protagonista es un matador. Fernando Cepedahabló con sinceridad, profundidad y experiencia ante un nutrido público de aficionados y alumnos de la Escuela Taurina de Sevilla.

El acto estuvo presidido por la presidenta Aula Taurina, miguel serranocuidadosamente presentado por periodistas Carlos Crevelsituó la figura del torero Ginés en el mapa del toreo sevillano y dio una definición certera: “Los toreros vienen más de los colegios de Ronda que de Sevilla”. Este punto de partida ayuda a comprender una trayectoria marcada por la individualidad, el rigor y la fidelidad a los propios conceptos.

La conferencia magistral comenzó con un vídeo que recorría algunas de las fases más importantes de la carrera de Cepeda, centrándose en particular en otra tarde madrileña, el 25 de mayo de 1987, cuando firmó un encargo importante para el sexto toro de las fiestas, una actuación que aún está grabada en la memoria de los aficionados.

Fernando Cepeda subió al escenario y volvió al punto de partida, recordando con gratitud a quienes fueron cruciales en su formación. expresó su admiración David Domínguez, Melquíades Garrido y Ángel Carloy preste especial atención a este número Manolo Cortezafirmó emocionado: “Es un torero extraordinario. Entrené con él y aprendí mucho de él”.

Admitió que su etapa como torero fue breve -sólo veinticinco lidias con matadores-, aunque destacó la importancia del éxito temprano en el ruedo decisivo: “Tuve la suerte de vivir una vida acomodada en Sevilla y Madrid, lo que me facilitó el camino”, recordó citando a su primer agente: José Flores Cámara.

Cuando se necesitan alternativas, Cepeda se las toma en serio Manolo Chopera: “Gracias a él pude elegir los carteles y elegí a Rafael de Paula y José María Manzanares”. Esta elección definió la forma de entender el toreo.

El matador admitió con inusitada honestidad que quizás a su carrera le faltó un poco de ambición, aunque explicó por qué: “Me pararon los apuñalamientos que sufrí en Sevilla y Córdoba”. También quiso aclarar su relación con la empresa: «No soy un torero complicado; “Lo que pasa es que en el asunto del toro y del acompañante pido lo que creo que merezco”..

Uno de los capítulos más relevantes de su carrera es su paso por la Maestranza, donde Realizó con éxito dos corridas completas con seis toros -uno de siete-, hazaña sólo igualada por Curo Romero y Gallo Joselito. “Las carreras estaban planeadas para mejorar mi posición. Les corté dos orejas y tocaron música con mi capa, pero me perdí la Puerta del Príncipe”, recordó.

Cepeda también reflexionó sobre su relación con la Grand Place, reconociendo que en Madrid se sentía más libre: “Tiene menos presión para pelear allí que en Sevilla; por eso me consideran el mejor matador de Madrid”.. En cuanto a su concepto, defendió su toreo más allá del capote: “Mucha gente se quedaba con el capote, pero él también toreaba bien con la muleta. En aquella época no era fácil hacer una buena lidia con capote, y yo lo vi claro. Durante el evento se expuso en Madrid la icónica fotografía del toro tomada por Martínez Elizondo en 1989.

Mientras trabajaba como abogado, destacó su relación con Miguel Ángel Pereira: “Era un gran torero y una gran persona”. Reconoció las complejidades de esta etapa de su carrera, aunque parecía contento y Dejó la puerta abierta para volver a interpretar al personaje. Si te emociona la apariencia de un torero.

En los tramos finales, Fernando Cepeda agradeció el respeto de la afición y expresó esperanza por el futuro del Carnaval. Cuando el público le preguntó cómo sería el cartel alternativo de hoy, respondió sin dudarlo: “Morant es el padrino y Pereira es el testigo”.

Durante noventa minutos, la sala de carteles se llenó con los testimonios de un matador, al que escritores como Antonio García Barbeto, Baquirito o Crevel definieron como “muy buen matador”. El público se puso de pie y aplaudió, cerrando con éxito otra tarde inolvidable de la masterclass sevillana del Aula Taurina.

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