Las asociaciones defensoras del medio ambiente y los derechos humanos se ven sorprendidas y desconcertadas cuando PP y Vox firman un acuerdo político para aprobar los presupuestos del Ayuntamiento de Sevilla, que elimina En realidad La única zona de bajas emisiones (ZBE) de la ciudad, cuyo objetivo es reforzar el registro de inmigrantes irregulares, fue una historia sensacionalista que los grupos de mujeres y otras ONG se han acostumbrado a digerir durante el último año. Como consecuencia del traslado de la población, que gobierna en minoría en el Ayuntamiento de Sevilla, a grupos extremistas para obtener apoyos para las cuentas de 2025, para impulsar políticas pronatalistas o a oficinas antiaborto, las dotaciones para proyectos de igualdad y cooperación al desarrollo de estas entidades se recortan. Para la mayoría de los representantes consultados, el segundo acuerdo simplemente predijo lo que sucedería en el futuro si acuerdos similares se replicaran en el gobierno autónomo y el gobierno central, como predecían las encuestas. “No creo que sea posible que esto pare”, dijo Antonia Ábalos, una feminista mexicana de larga data que vive en la capital andaluza y fundó allí la Asociación Víctimas de Mujeres Sobrevivientes de la Violencia de Género.
“Notamos que se recortaba todo. No podíamos desarrollar proyectos directamente, y vimos como aumentaba el número de mujeres que acudían a cualquier tipo de servicio: asesoramiento, acompañamiento, apoyo…”, explica Ábalos, eliminando por completo las ayudas municipales para los comedores sociales que impulsaban en Pumarejo, en el centro histórico de la ciudad, o para proyectos de igualdad, prevención y sensibilización sobre la violencia de género. Pueden poner en marcha sus iniciativas gracias a la densa red de voluntarios que han tejido, las subvenciones que les proporciona el Ministerio de Igualdad y los proyectos que coordinan con la UE. Ábalos dijo que dan conferencias con la ayuda de una red de mujeres latinoamericanas y caribeñas a la que pertenecen, “por lo cual nos pagan” y ganan dinero “para comprar víveres y comida para el restaurante”.
Durante el pleno de aprobación de los presupuestos del pasado martes, la portavoz de Vox, Cristina Peláez, defendió los recortes en estos programas y las consecuencias de dos acuerdos firmados con el alcalde popular José Luis Sanz durante esta legislatura. “El caso es que todavía hay recuerdos que nos gustaría erradicar de una vez por todas, pero por alguna razón el Partido Popular sigue defendiéndolos, y eso tiene que ver con banderas de izquierdas como las políticas de igualdad de género o el colectivo LGBTBI”, afirmó. “No hay nada más satisfactorio para Vox que poder impulsar lo que es una prioridad para todos los gobiernos que es aumentar la natalidad”, alardeó.
“Las políticas que reducen el gasto para permitir a las mujeres desarrollar proyectos de vida están ligadas a una actitud de desprecio hacia la mitad de la población de esta ciudad. Si luchamos cada día para comer, para pagar el alquiler, para pagar la electricidad, para tener calefacción en invierno, para tener aire acondicionado en verano, etc…. seguir estando en estas condiciones es una manera de matar nuestra capacidad de respuesta política para decir que las cosas no están bien y se pueden hacer de otra manera”, afirmó Ábalos, que advirtió sobre el progreso general de la extrema derecha: “A veces nos sentimos desesperados, que no hay futuro”.
Macarena Olid, representante de la Asociación Andaluza de Derechos Humanos (APDHA) en Sevilla, resumió el acuerdo entre los partidos Popular y Abascal: “Aquí el ejecutor es el Partido Popular, pero es Vox el que marca el ideario, todo para ejecutar algún presupuesto. En el Ayuntamiento de Sevilla el Partido Popular está financiando el programa electoral de la ultraderecha”. Recuerde, 2024 Como resultado del acuerdo presupuestario de 2016, se aprobaron oficinas contra el aborto y la okupación y se retiraron de las escuelas los folletos de educación sexual. “El Partido Popular ha adoptado la ideología sexista y ahora racista de Vox”, insistió, en referencia a “controles de registro más estrictos” destinados a aumentar la vigilancia de situaciones de vivienda sospechosas a través de un nuevo acuerdo.
“Ahora quieren eliminar derechos”, advierte Ollid, que sigue de cerca el empadronamiento de personas vulnerables en la capital andaluza. Advirtió que la normativa actual prohíbe negar el acceso al registro a cualquier persona, incluso si no tiene vivienda, teniendo en cuenta que los migrantes irregulares no tienen acceso al registro. Llama la atención sobre las dificultades que tienen actualmente muchas familias sin recursos para empadronarse, aunque Vox ve ese empadronamiento como un caladero de migración irregular. “Es un camino muy difícil que requiere apoyo y mucha constancia a la hora de presentar los documentos. Con este acuerdo lo único que hace es poner más piedras en su sinuoso camino”, añadió.
Ollid destacó la contradicción que supone esta medida restrictiva con la campaña de empadronamiento iniciada hace unos meses por el Ayuntamiento de Sevilla, que intenta mantener su condición de cuarta ciudad más poblada, ante el descenso de población respecto a Zaragoza. “Necesitan gente, pero ponen obstáculos a quienes más la necesitan”. Olled dejó claro que el objetivo último de esta medida es “evitar que personas en situaciones administrativas informales accedan a atención médica, educación y servicios sociales”. Estos derechos básicos sólo se pueden disfrutar después del registro. “Vox debe saber que son personas que están cuidando a sus hijos, a sus mayores, personas que recogen la fruta que comen cada día, pero prefieren quedarse pequeños y no reconocer su identidad como sevillanos”, afirmó el activista.
La asociación ONGD de Sevilla recortará por segundo año consecutivo más de 1,2 millones de dólares en ayudas de cooperación y desarrollo, según explicó a Vox la asociación. El portavoz respondió con desdén, afirmando en una carta que con su trabajo defienden a “quienes no tienen acceso a foros políticos, medios de comunicación o espacios de poder, incapaces de responder a declaraciones que cuestionan su dignidad o vivir una vida mínima”. Subrayó: “Reducir o denigrar las políticas de desarrollo no es un cumplimiento de responsabilidad pública, sino un abandono de los valores de justicia, solidaridad y humanidad que siempre han formado parte de la identidad de Sevilla”.
Los ecologistas en acción podrán presentar una demanda
Indalecio de la Lastra, experto en movilidad y miembro de la Red del Clima de Sevilla, uno de los principales impulsores de la sostenibilidad ambiental y del cambio conservacionista en el transporte público de la capital andaluza, cree también que todos los logros sociales alcanzados por Ábalos en las últimas décadas se han visto minados sin piedad. “Cuando Vox se integre, lo destruirá todo”, vaticinó. Sus reflexiones son la confirmación de que, además de imponer su visión política sobre las mujeres o la inmigración, la formación de Abascal también logró integrar su ideología negacionista climática en la actuación del gobierno de la ciudad, al buscar desactivar En realidad Única ZBE de Sevilla, situada en La Cartuja.
“Se eliminó porque era un cuento y populista”, lamentó Della Stella, en referencia al argumento esgrimido por Vox para poner fin a las sanciones en esta zona de la capital: es “una medida impuesta por la élite globalista” y “extremadamente injusta, ya que afecta a familias con menos recursos que no pueden comprar un coche con insignia ecológica”. “La movilidad en la ciudad no ha avanzado nada desde la implantación del PP”, advierte el experto.
ZBE en Lakatoha inició operaciones el 8 de enero de 2024. Grupos ambientalistas han cuestionado la elección del espacio desde el principio porque es un área utilizada para oficinas. “No corresponde a una zona saturada. Los coches circulan sólo por la mañana y al mediodía. El control del centro es un lugar de uso mixto, trabajo, compras… de ahí la decisión de abandonarlo”, afirmó Della Stella. Sin embargo, durante este tiempo trabajamos duro para incrementar el transporte público, los carriles bici y los aparcamientos para bicicletas. “Si las grandes ciudades desisten de sus compromisos, qué van a hacer las demás ciudades del área metropolitana”, lamentó.
Vox llama la atención sobre el gran número de multas impuestas a los vehículos desde que entró en vigor. Según las cifras facilitadas por el ayuntamiento, hasta la fecha se han matriculado 14.997, de los cuales se ha recogido el 45%, lo que demuestra que de los vehículos restringidos a la ZBE -coches de gasolina matriculados antes de 2000 y coches diésel matriculados antes de 2006- sólo están en circulación un 0,5%.
El acuerdo firmado con Vox insiste en respetar la normativa europea pero incluye cambios en la normativa de movilidad para adaptarla, eliminar multas automáticas y restricciones permanentes de circulación, siguiendo el modelo castellonense. Allí, la ZBE del centro histórico se activa mediante un sistema de 45 cámaras equipadas con sensores de ruido y CO2 y reconocimiento de matrículas, pero que actualmente no son lo suficientemente buenas como para informar. María Pitak informa. La normativa de movilidad de Castellón fue aprobada por el equipo de gobierno PP-Vox el pasado verano. Antonio Ortolá, portavoz de la comisión Vox, afirmó: “La calidad del aire no puede ser una excusa para imponer restricciones injustas o criminalizar a quienes necesitan un coche para trabajar o estudiar”. El mismo argumento fue utilizado por sus homólogos de Sevilla.
“Este modelo es inconsistente con las leyes y regulaciones estatales que rigen la ZBE”, advierte el ecologista Eduardo Gutiérrez. La ONG advirtió que estarían muy preocupados por cómo se cambiarían las regulaciones. “Si se infringe la ley, lo denunciaremos. Este no es el primer caso de un ayuntamiento que no cumple con nuestros informes”. Gutiérrez llamó la atención sobre el aumento de la contaminación atmosférica en Sevilla, como refleja el último estudio de la ONG sobre la calidad del aire, con concentraciones de dióxido de nitrógeno (dióxido de nitrógeno contaminante producido por los motores de combustión interna) de hasta cuatro veces el nivel permitido por la Organización Mundial de la Salud en la ciudad. “Esta es una decisión ideológica y es una muy mala noticia para la ciudad”, subrayó.