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En medio de la creciente tragedia de la crisis de personas desaparecidas en el país, esta semana se ha visto un rayo de esperanza. Merari Olea Varela, una mujer de 24 años que desapareció cuando tenía 15, fue encontrada con vida este martes, anunció la Fiscalía del estado de Morelos. Su último avistamiento se remonta a nueve años atrás, el 24 de junio de 2017, en Cuautla (municipio de 187,118 habitantes en la zona oriente de la entidad). Las autoridades no proporcionaron detalles sobre las circunstancias en las que fue encontrada ni sobre su paradero a lo largo de los años, aparte de decir que la mujer estaba siendo reintegrada a su familia.

La joven se encuentra actualmente bajo protección de las autoridades, quienes no están divulgando más información sobre su caso como medida de precaución para proteger su seguridad y privacidad. No está claro cuál era su condición médica cuando fue encontrada. Durante su búsqueda, fue crucial el papel del equipo de búsqueda que buscaba mantener con vida el expediente sobre la desaparición de Olea Barrera.

Las desapariciones son un problema que México ha enfrentado durante décadas. Según cifras oficiales, 134.604 personas se encuentran desaparecidas y desaparecidas en el país desde 1952. Los estados que encabezan esta terrible lista son: México (14.659), Tamaulipas (13.802), Jalisco (12.779), Michoacán (7.815) y Nuevo León (7.476). Esa cifra fue motivo de un enfrentamiento hace dos meses entre el gobierno federal y el equipo de búsqueda luego de que aparecieran detalles que reinterpretaban la información. Esto reduce la cifra a 43.128 personas, lo que representa sólo el 33% de los más de 130.000 desaparecidos.

El ejecutivo explicó que el número de personas desaparecidas se divide en tres categorías. Como explicó en su momento Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los datos de más de 46.000 registros (36% del total) estaban “incompletos o insuficientes”; es decir, no aparecerían el nombre de la persona, fecha de nacimiento, lugar de desaparición, género o más de estas variables. Esta categoría también incluye entradas con nombres incorrectos o que involucran nombres comerciales. La situación se debe a que antes cualquiera podía denunciar la desaparición de una persona, mientras que ahora la fiscalía debe recopilar una serie de datos.

La segunda categoría de casos del gobierno son aquellos de personas que desaparecieron mientras realizaban “algún tipo de actividad oficial”. Por ejemplo, participaron en elecciones, se casaron o tuvieron hijos, o solicitaron algunos servicios médicos a instituciones públicas. Hay cerca de 40.000 registros en esta categoría, lo que representa el 31% del total. Finalmente, el total de personas reportadas como desaparecidas, sin actividad y con registros completos fue de 43.128 (33%). La propuesta del gobierno fue duramente criticada por los grupos de búsqueda, que acusaron a las autoridades de “minimizar la emergencia humanitaria”.

En un reciente informe sobre la grave crisis de desapariciones en el país, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) destacó que la situación es “generalizada”, “indiscriminada”, “puede afectar a cualquier persona” y es “principalmente perpetrada por miembros del crimen organizado así como agentes estatales”. En el documento, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconoció “avances institucionales y normativos” pero destacó que “la falta de eficacia de las medidas preventivas, la persistencia de la violencia, la desconfianza en las autoridades y la impunidad estructural” dejaron sin resolver el 95 por ciento de los casos.

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