Cádiz sigue dando contexto a sus tesoros arqueológicos submarinos. Hace apenas unas semanas se informó que los estudios del IAPH sobre el Delta I confirmaron que fue construido para cumplir con los requisitos de navegación oceánica y tiene las características para soportar viajes largos, cargas y condiciones pesadas. … Mar exigente. Ahora, un artículo arroja luz sobre otro barco hundido que fue descubierto en las mismas condiciones que este, aunque con una historia muy diferente, y se trata del Delta II. Por ello, la publicación Ciencia Experimental de Arqueología Subacuática: Naufragio Delta II, San Giorgio e Sant’Elmo Buonaventura, publicada en las actas del I Congreso Iberoamericano de Arqueología Náutica y Subacuática (CIANYS) en Cádiz en 2021, revela que los restos del barco descubierto en el Golfo de Cádiz en 2012 corresponden al barco genovés Sant’Elmo Buonaventura) hundido En 1587, Francis Drake atacó la ciudad de Cádiz.
El trabajo, firmado por 11 investigadores del Instituto de Patrimonio Histórico de Andalucía (IAPH), en particular los del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) y el Laboratorio de Paleontología, recoge una investigación interdisciplinar llevada a cabo en este yacimiento submarino, combinando la investigación arqueológica y documental con diversas disciplinas experimentales.
Tras investigaciones arqueológicas y documentales, los restos del Delta II fueron identificados como el barco genovés San Giorgio e Sant’Elmo Buonaventura, uno de ellos. El testimonio más singular del patrimonio cultural subacuático de Andalucía. Hundido durante el ataque de Francis Drake a Cádiz el 29 de abril de 1587, el lugar permite reconstruir un episodio clave de la historia marítima europea: los preparativos de la gran armada de Felipe II, el papel estratégico del puerto de Cádiz y la densa red comercial que une el Mediterráneo, el Atlántico y América.
El yacimiento fue descubierto en 2012 durante los trabajos arqueológicos relacionados con la primera fase de la nueva terminal de contenedores del Puerto de Cádiz, iniciados en 2011 y que fue objeto de precauciones arqueológicas por parte del Ministerio de Cultura debido a su especial valor patrimonial. El trabajo ha sido adjudicado al trabajo realizado por la empresa arqueológica Tanit Gestión Arqueológica, a través de su Centro de Arqueología Subacuática en colaboración con el Instituto de Patrimonio Histórico de Andalucía y con el apoyo de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, que documentó tres naufragios: Delta I, Delta II y Delta III. Los restos se encuentran protegidos por una sólida capa de tierra densa, condición que favorece la preservación excepcional de materiales orgánicos y otros elementos de gran fragilidad.
Cañón de bronce
Las investigaciones realizadas determinaron que Delta II correspondía a un buque genovés construido en el Mediterráneo, Propiedad de Pietro Paolo Vassallo y capitaneado por Clemente Vassallo. El barco llegó a Cádiz para cumplir una misión de Estado encargada por Felipe II: transportar pertrechos y cañones para la preparación de la Gran Flota en Lisboa. Mientras estaba anclado frente a la ciudad, fue hundido por la flota británica comandada por Francis Drake.
Entre los hallazgos más llamativos se encuentra una colección de cañones de bronce cuidadosamente almacenados en un sótano, así como barriles y contenedores que contienen productos orgánicos. De particular importancia fue la identificación de la cochinilla, un precioso tinte rojo procedente de Estados Unidos conservado en bolsas de tela en barriles de madera. Los análisis realizados confirmaron que se trataba de Dactylum digitata, un insecto capaz de extraer ácido carmínico, muy apreciado en la actualidad por su uso como tinte y convirtiéndose en el tercer producto más caro en Estados Unidos después del oro y la plata. Los estudios dendrocronológicos de las duelas de las barricas determinaron que la madera era de roble báltico y su datación coincide con la edad del hundimiento del barco.
A bordo se encontró un barril que contenía grana de cochinilla, un precioso tinte rojo procedente de Estados Unidos.
Además del carmín, se registraron vasijas cerámicas (botijas) que contenían aceitunas en salmuera, restos de madera (guayacán), cajas que contenían jengibre procedente de Estados Unidos y otros materiales que permiten comprender no sólo la historia del pecio, sino también la economía, el comercio y la vida marítima de Cádiz en el siglo XVI.
Además del material relacionado con la carga, los restos del Delta II proporcionan información excepcional sobre los afectados por el ataque y sobre la vida cotidiana a bordo. Entre los restos humanos, llamó la atención el cráneo de una joven de entre 25 y 35 años, pues estudios antropológicos encontraron que presentaba lesiones premortem en el lado derecho de la frente compatibles con el impacto de un proyectil o un elemento de sección triangular. El descubrimiento constituye una evidencia directa de la violencia de los acontecimientos bélicos que provocaron el hundimiento del barco y permite poner una perspectiva humana en grandes acontecimientos históricos, como el ataque de Francis Drake a Cádiz en 1587.
Además de los testimonios humanos, la investigación paleontológica ha descubierto restos óseos de animales relacionados con el suministro de alimentos del barco, incluidos ganado vacuno, cerdos, cabras y pollos. Los restos permiten acercarse a la alimentación de la tripulación y a los métodos de abastecimiento de los barcos del siglo XVI, aportando datos sobre las carnes y aves de la alimentación a bordo.
El caso Delta II demuestra la importancia de la investigación interdisciplinar aplicada al patrimonio subacuático. La combinación de arqueología, documentos históricos, dendrocronología, paleontología, análisis fisicoquímicos, microbiología y genética antigua hace de los hallazgos arqueológicos una fuente de conocimiento excepcional sobre la navegación, el comercio, las guerras y los flujos de productos entre América y Europa.
El pecio también proporciona una poderosa interpretación histórica, que ilustra el papel de Cádiz como enclave estratégico de la monarquía española, la colaboración entre los comerciantes genoveses y la familia real, la entrada de productos americanos en Europa y el impacto directo de los conflictos internacionales en el puerto y la actividad comercial.