Los Reyes, la Princesa Leonor y la Princesa Sofía viajarán este fin de semana a Nueva York para apoyar a España en la final del Mundial de la FIFA contra Argentina. Será una imagen inédita: cuatro miembros de la familia real reunidos … Las gradas del estadio, probablemente vestidas con los colores de España, esperan un partido que podría traer una segunda estrella al equipo. Sin embargo, la familia no hará todo el viaje desde Madrid a Estados Unidos junta. Felipe VI y la heredera tuvieron que volar en aviones separados.
No existe ninguna ley o acuerdo público que prohíba explícitamente que el jefe de Estado y la primera persona en la línea de sucesión al trono compartan avión. Según expertos consultados por ABC, “Se trata de una medida prudente y segura destinada a reducir cualquier riesgo y garantizar la continuidad real en caso de una hipotética emergencia”. Si el rey y la princesa asisten a un evento familiar, pueden reunirse en un automóvil o en un barco, ya que las condiciones de seguridad son diferentes en estas situaciones, ya que normalmente no exceden sus planes privados. Pero no pueden realizar juntos los viajes que aparecen en la agenda oficial, ni siquiera realizar viajes aéreos simultáneos durante eventos militares, como se vio hace unos días cuando dos aviones volaron uno al lado del otro en el Instituto General de Aeronáutica y Astronáutica de San Javier. En estas situaciones, tenga la máxima precaución.
Por tanto, el viaje a Nueva York provocará una división en la familia real. La composición exacta de cada vuelo no suele revelarse con antelación por motivos de seguridad, aunque una posibilidad es que Felipe VI viaje con la Reina o la Princesa Sofía, mientras que la Princesa Leonor tome un segundo vuelo con otros miembros de la familia (posiblemente su madre o su hermana). También es posible que el rey viajara solo con el grupo del Palacio de la Zarzuela, mientras que Letizia viajara con sus hijas. Lo que importaba no era quién lo acompañaba, sino que el rey y su hija mayor no estuvieran en el mismo avión.
Esta medida ha cobrado aún más importancia desde que Leonor de Borbón juró la Constitución en el Parlamento el 31 de octubre de 2023. Ese día, tras alcanzar la mayoría de edad legal, estaba plenamente capacitada para ejercer como regente a pesar de la inhabilitación temporal del rey. La constitución también estipula el orden hereditario de la familia real y sitúa a la Princesa de Asturias al frente de la línea sucesoria. Precisamente por este estatus, su seguridad ya no depende únicamente de circunstancias familiares sino también de la estabilidad y continuidad del jefe de Estado.
El hecho de que el rey y la princesa estén volando separados no significa que los cuatro miembros de la realeza usen dos aviones iguales. Tampoco tienen un avión designado, por lo que no está claro en qué avión estará cada uno. Esta elección depende del número de miembros de la delegación española que viajen a Nueva York, de la disponibilidad de aviones y de las necesidades operativas del viaje. Los viajes oficiales de miembros de la familia real, presidentes de gobierno y ministros dependen del Ala 45 de las Fuerzas Aeroespaciales, estacionada en Torrejón de Aldós. Alberga cinco aviones Falcon 900 y dos aviones Airbus A310, que están listos para operar rutas nacionales e internacionales para el gobierno británico y otras autoridades.
El personal real, los responsables del protocolo, el equipo de seguridad, los asistentes de campo y el personal responsable de la comunicación y la organización de eventos suelen viajar con miembros de la familia real. Es probable que se sumen representantes de autoridades gubernamentales y de la Federación Española de Fútbol, pero la delegación final dependerá de los planes preparados para la estancia.
La final entre España y Argentina se llevará a cabo el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, ciudad de Nueva York. Esta será la segunda final de un Mundial para España después del Mundial de Sudáfrica 2010. El entonces Príncipe de Asturias viajó luego a Johannesburgo para presenciar la victoria de España sobre Holanda. Las princesas Leonor y Sofía tenían cuatro y tres años respectivamente, por lo que se quedaron en España. Dieciséis años después, los dos acompañarán a sus padres por primera vez a la final del Mundial masculino. La foto también permite medir cuánto ha cambiado la familia real desde aquella noche: Felipe VI es ahora jefe de Estado, su hija mayor ya es adulta, ha jurado respetar la constitución, es heredera al trono y acaba de completar su entrenamiento militar con las tres fuerzas armadas.
El fútbol también acompaña a la Princesa Leonor en algunas de sus actividades públicas. En julio de 2024, ella y su hermana recibieron a la selección española con los Reyes en el Palacio de la Zarzuela tras ganar la Copa de Europa. Durante este Mundial, Felipe VI ha ido a apoyar al equipo y ha prometido a los jugadores que si llegan a la final, hará todo lo posible para volver. El pasado martes por la noche, la selección española derrotó a Francia por 2-0 en semifinales y avanzó a la final ante Argentina. Al día siguiente, la familia real confirmó que don Felipe viajaría con la Reina, las Princesas de Asturias y la Princesa Sofía.
Los cuatro vivieron juntos el proceso para llegar a la final en el Hotel Eurostars de Barcelona, y ese mismo martes por la tarde acogieron en el Gran Teatro de Liccio la entrega de los Premios Princesa de Girona. Tras la ceremonia, viajaron a Cataluña para ver el partido con el equipo de la Casa de los Reyes, vistiendo camisetas personalizadas de la selección nacional con sus nombres y el número 26. La visión de los Kings celebrando uno y cuatro goles en un sofá frente a un televisor presagiaba lo que verían en las gradas del New York City Stadium el domingo.
Cada uno de ellos viajará a Nueva York antes de volver a animar a España. Dos vuelos de una misma familia y con destino a un mismo destino reflejan dos aspectos del viaje: detrás de la naturaleza natural de padre e hija celebrando un evento deportivo, también hay una institución obligada a proteger su continuidad.