Tal y como informó elDiario.es Andalucía el pasado mes de mayo, la Fiscalía Provincial de Málaga ha iniciado diligencias para investigar si los laboratorios del Hospital de La Axarquía utilizaron de forma intencionada y sistemática reactivos caducados para las pruebas analíticas. La fiscalía ha solicitado documentos al hospital y, en base a la información que ha recabado ahora y al contenido de la denuncia presentada en su momento por el sindicato CSIF, decidirá si hay material suficiente para presentar una denuncia por un presunto delito contra la salud pública, según fuentes conocedoras del asunto.
La investigación surge a partir de una denuncia presentada por el sindicato, que adjuntó fotos del grupo de trabajo en WhatsApp, conversaciones y cuatro testimonios en video grabados por trabajadores o extrabajadores del laboratorio. Los indicios apuntan a una práctica irregular que podría haber puesto en duda la fiabilidad de cientos de pruebas y que habría sido tutelada por dos responsables, con la implicación o aprobación tácita de un gran número de técnicos y médicos.
El pasado mes de mayo, el medio recogió testimonios de cinco personas que afirmaban que era habitual que los reactivos se reutilizaran una vez caducados o perdieran la estabilidad indicada por el fabricante, dependiendo de la fecha de apertura del reactivo o de las condiciones en las que se almacenara. El personal del laboratorio y los antiguos empleados explicaron que el sistema se utiliza al menos desde 2020 y cada vez es más natural. “Esto quedó claro en la reunión”, dijo a elDiario.es un médico que ha trabajado en varios hospitales públicos: “Este es el único lugar donde he vivido algo así”.
La información intercambiada en el grupo era más o menos así: “Si algún reactivo del Atellica (una de las dos máquinas que Siemens suministra al hospital) caduca, no lo tire, tápelo y guárdelo bajo techo. Yo los uso regularmente”; “Hay varios diluyentes IMT 3 caducados, y para poder utilizarlos hay que introducir y cambiar la fecha de caducidad manualmente”; “¡Hola! Si Atellica 1 descarga algún reactivo regular este fin de semana, necesito que no lo reemplacen, por favor, estamos trabajando para ampliar la estabilidad a bordo para que no caduquen con la tecnología disponible”. En esta conversación, se habló abiertamente de reactivos “falsificados”, que la máquina admitió (cuando no debería haberlo hecho) porque fueron introducidos en botellas con etiquetas falsas mediante técnicas de pipeteo.
También hay pistas gráficas. Las fotografías proporcionadas a los fiscales por el sindicato mostraban varios frascos envueltos en una película transparente en el refrigerador del laboratorio, marcados con un marcador: “Caducado”. “Reparado. Usado.” Las etiquetas de algunas de las botellas no coincidían con los números proporcionados por el fabricante.
expedientes de investigación interna
CSIF denunció los incidentes internamente y luego públicamente, pero el director del departamento de salud, Miguel Moreno Verdugo, archivó el documento de información confidencial en menos de un mes. La resolución del 6 de marzo no explicaba por qué se archivó la investigación. Poco después, el sindicato presentó una denuncia ante la fiscalía. Un mes y medio después, los fiscales iniciaron lo que ahora son procedimientos importantes.
En respuesta al medio (pero no en resolución), el ministerio dijo haber verificado “la falsedad de estas declaraciones” “con el responsable y el equipo del laboratorio”. Algunos extrabajadores y trabajadores explicaron a elDiario.es que los instructores no los llamaron a declarar, mientras que otros que sí fueron llamados dijeron que el ambiente estaba lleno de hostilidad y amenazas tras las denuncias.
En las últimas semanas, el sindicato y dos de sus directivos han sido citados a mediación, primer paso de una posible denuncia, y ambos responsables del laboratorio han sido nombrados. Los dos autores piden una indemnización de 20.000 euros cada uno por presuntos insultos y ataques a su reputación. El acto terminó sin consentimiento. La solicitud se produce tras la presentación de testimonios, imágenes y pruebas documentales por parte de CSIF.
Varios trabajadores dijeron a este medio que experimentaron un ambiente de trabajo abiertamente hostil en el laboratorio, con actitudes que podrían equivaler a acoso laboral.
Guardar reactivos
Se afirma que el uso de reactivos en mal estado puede tener una finalidad económica. Uno de los objetivos anuales del laboratorio es “no exceder el presupuesto de reactivos asignado al departamento” y un objetivo personal del personal es “no descartar reactivos debido a la pérdida de estabilidad del analizador”.
De 2023 a 2024, el laboratorio ha reducido su objetivo de consumo de reactivos en un 30%. Todos los salarios de los trabajadores de la salud están parcialmente ligados a la productividad. Un Responsable de Servicio o Coordinador de Área de SAS puede percibir una retribución variable por productividad de hasta 14.877,18 € hasta 2024. Opcional, hasta 8.456,86.
Este sistema de conservación implica el uso de envases de reactivos cuyo contenido, si se utilizan ocasionalmente, puede caducar sin que se agote el envase. De hecho, SAS ahora prioriza almacenar los reactivos de poco uso en pequeños recipientes para evitar sobredosis, o “culillos”, como denomina el laboratorio de la Axarquía.
El último acuerdo marco para el suministro de reactivos a todos los hospitales y centros de salud de la provincia de Málaga se licita a finales de 2024, con 461 lotes a lo largo de los próximos cuatro años por un importe total de 137 millones de euros.
En las últimas semanas, uno de los dos directores de laboratorio que supuestamente apoyaron la práctica fue renovado oficialmente como jefe del Departamento de Anatomía Patológica.
El director del Área de Salud, Miguel Moreno Verdugo, fue el primer directivo de SAS nombrado por Juan Manuel Moreno cuando asumió la presidencia de la Junta de Andalucía en 2019. Economista y técnico administrativo, su llegada fue polémica porque procedía de Castilla La Mancha, donde había implementado un polémico programa de reducción de personal durante el mandato de María Dolores de Cospedal. Tras regresar a su puesto de técnico administrativo, fue llamado a un puesto directivo por Ciudadanos, que en 2017 le nombró Director General de la Diputación Provincial de Málaga.
A partir de ese momento continuó al mando del transatlántico SAS, pero sólo duró diez meses. Fue un período tumultuoso marcado por protestas sindicales. La junta intentó reemplazarlo al frente del hospital regional más grande de la provincia, pero tuvo que abortar la medida, lo que provocó protestas de muchos sindicatos. Finalmente lo enviaron a la zona sanitaria de la Axarquía, que tiene una población objetivo de unas 150.000 personas y que se triplicará en verano.