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La casa y el coche de Jessica de León, consejera de Turismo y Empleo del Gobierno de Canarias, han sido amenazados y agredidos a raíz de la Ley de Gestión Sostenible de la Vivienda de Uso Turístico (también conocida como Ley de Alquiler Vacacional) aprobada por el Parlamento de Canarias el pasado 12 de noviembre.

El vicepresidente de Canarias y ministro de Economía, Manuel Domínguez, informó este miércoles de la situación en unas declaraciones a Radio Fuerteventura, añadiendo que era algo que al propio ministro no le gustaba saber, informó Euronews.

“Sé que no les gusta que diga esto, pero tengo que denunciarlo. Lo hemos denunciado donde lógicamente teníamos que hacerlo y la policía ha estado siguiendo toda la situación porque no es un caso aislado”, afirmó.

Domínguez destacó que incluso hubo amenazas de muerte al asesor y presidente Fernando Clavijo. “Esto es lo que recibimos”, observó, “pero ¿por qué? Porque en este contexto prevalecen el egoísmo, el individualismo y el ‘lo mío'”.

También aquí el presidente del Partido Popular de Canarias, compañero de partido de De León, destacó que debe condenar públicamente esta situación porque “es inaceptable” porque los políticos pueden cometer errores, pero el único objetivo del Gobierno regional es “ayudar” a los ciudadanos y poder “reestructurar” la principal fuente de ingresos del archipiélago, que es el turismo.

Ley aprobada tras vetos de la oposición

Por su parte, el Parlamento de Canarias aprobó el pasado 12 de noviembre la ley que regula el alquiler vacacional, pese al rechazo de los partidos de la oposición PSOE, NC-bc y Vox. Los grupos de oposición también rechazaron el debate sobre 24 enmiendas “orales” propuestas por el cuarteto.

La ministra de Turismo, Jessica de León, reconoció posteriormente que la norma era “difícil de internalizar, difícil de explicar, difícil de gestionar” en su tramitación y fue tomada en serio por la actuación de CC, PP, ASG y AHI “porque sirve al interés público y no está secuestrada por maniobras políticas en el Parlamento”.

En Canarias, el 44,6% de los alquileres vacacionales están en manos de particulares, mientras que el 55,3% y el 55,5% de ellos están gestionados por entidades o propietarios extranjeros y no por pequeños propietarios locales.

Por tanto, según esta norma, no se podrán construir nuevas viviendas vacacionales hasta que transcurran cinco años hasta que el ayuntamiento tenga un plan municipal que permita explícitamente la construcción de nuevas viviendas vacacionales, y podrá decidir cómo, dónde, cuándo y cuántas viviendas vacacionales se permiten en su ciudad por zona o núcleo, siempre con la seguridad de que estas decisiones no afectan a la calidad de vida de los residentes.

Según la legislación, el 90 por ciento de las viviendas deben destinarse a fines residenciales, mientras que sólo el 10 por ciento puede destinarse a uso vacacional, y los ayuntamientos tendrán seis meses para implementar el correspondiente programa de inspección.

A partir de ahora, las viviendas de protección oficial (VPO) no podrán utilizarse para el turismo, y otra importante innovación de la nueva ley regional es que prohíbe los pseudohoteles, es decir, edificios donde todas las viviendas sean casas de vacaciones en Grand Fork.

Además, la normativa estipula que las nuevas residencias no deben utilizarse para el turismo diez años después de su construcción.

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