Paralelamente al aterrizaje de “El diablo viste de Prada 2” en las salas españolas, en el Tribunal Supremo también se estrenó la película “La banda viste de Prada”, que sin duda se convertirá en la primera parte de una nueva saga. … del cine nacional. La película que nos intentan vender probablemente fue filmada por Santiago Segura, pero incluso su Riptide parece más creíble que la transformación de Cordo García Izaguirre en una hermana pequeña de la caridad en la sala del tribunal donde fue juzgado.
Al actor, anteriormente conocido por sus papeles de guardia de seguridad y escolta, le incautaron cientos de grabaciones de conversaciones y la sorpresa en pantalla -el juicio fue retransmitido en directo por el canal YouTube del Tribunal Supremo- fue en su nuevo papel de “mediador”. Lo soluciona todo. No sólo eso, sino que se ha presentado como el empleado más trabajador de toda la administración Sánchez, no del departamento donde trabaja (Departamento de Transporte de Ábalos). Empleado del mes. Al ver sus comentarios, los espectadores no tuvieron ninguna duda de que el mayor error de Sánchez en esta Legislatura fue no pedirle que propusiera un presupuesto. Si hubieran recibido ese pedido, España los tendría hoy.
Para Cordo García, ninguna empresa en dificultades puede resistirse a él. El consumado consultor admite que siempre está “en la oficina” listo para ayudar a cualquier empresa que tenga problemas. No sólo por él, sino porque a diferencia de la codiciosa Miranda Priestley en El diablo viste de Prada, el coprotagonista de la ONG tiene un jefe “simple” que está “contento”. Esta alma cándida fue José Luis Ábalos, un trabajador incansable. Por eso Cordo perdió los estribos porque la carga de trabajo era tan pesada que el ex ministro no tenía tiempo para ocuparse de sus asuntos personales. Como una casa de vacaciones o una aventura. Su jefe es tan simpático que a veces se convierte en un títere de gente malvada. El personaje de Cordo se deja llevar por algunos clichés y ataca a una mala mujer. Una sirena que canta al oído de su jefe y amenaza con hablar. Intentó todo para salvarlo. Ya antes de la era Heirabe había público para este tipo de tramas. No hay héroes sin villanos. Si Ábalos y Ábalos fueran un tándem de ONG, sus oponentes en esta película serían la mujer tóxica y un fiscal que hizo un trato con el hombre equivocado (Aldama). Entonces, contra él, Cordo es un retador. En Alejandro Luzón, el justiciero cree haber encontrado un enemigo que es igual a él. Sólo él mostró su verdadero (frío) rostro.
Otros personajes secundarios vuelan a lo largo de la trama. En la trama se menciona a un hombre llamado Pedro Sánchez, aunque no aparece en pantalla. aún. Sánchez, como Cordo, es una figura a la que le gusta disfrazarse de ONG. Es solo que se está convirtiendo cada vez más en un rey desnudo. Pero esa es otra película. De la misma leyenda, claro.