Corrida de Miura forzada en Corrales Delgas. Su fachada es enorme y algo espeluznante debido a sus expresiones animadas. Sus cuellos son largos y estirados, como si quisieran leer su destino en los ojos del alcalde y de los curiosos que se acercan. … Desde lugares altos. Su presencia y carne bien alimentada están lejos del fiasco de 2025, e incluso tienen una imagen un tanto típica de delgadez. “Un mismo toro tiene tres espejos diferentes: uno en el campo, uno en el corral y otro en el ruedo”, comentó un integrante de la banda que había observado muchas veces el balcón de Lora del Río. “Da mucho miedo”, dijo Manuel Caballero. Maestro, ¿ha matado a Zahariche? “Nunca, ni siquiera Dios lo prohíbe.” Entonces Miura, Norblot y Pajuno, en un espectáculo interminable y somnoliento, no se comieron a nadie.
Jesús Enrique Colombo, enfundándose el manto de “Force Venezuela”, tomó el relevo del Navarra en el tercer Miura.
(Effie)
Escribano se encomendó a Dios mientras hacía la señal de la cruz en el soporte de la cárcel. Fue tan emocionante que ese tren pasara por delante y Verónica le pidió a Al-Andalus que levantara las manos. En este juego del gato y el ratón, el jugador de Gerena invita a Colombo a compartir bandera en el difícil tercer tramo, con una pareja descansando y el violín en el interior, muy meritorio. Manuel recibió varias veces el visto bueno a una misión presentada por los medios de comunicación. La estabilidad y la nobleza son virtudes carmesí que les resulta difícil humillar y cada vez más difícil de superar. Caminó con firmeza y firmeza junto al mejor pitón para beber, el correcto. El ballet aplana el broche. Al mejor bromista del mundo, que recompensa cualquier broma que funcione con una espada, no le importa si toca fondo. Él es el primer oído.
El segundo miureano remató con vara, sangró mucho y se convirtió en un Marmolillo entre Banderillas, que mala experiencia para el equipo. Pepe Moral se dirigió a puerto para aprovechar el pitón más fácil de controlar, ya que el otro pitón no daba confianza. Vaya descalzo, haga su trabajo con precisión y tome las precauciones de última hora.
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Confinamiento rápido, sin daños a los altavoces
Dirigiéndose a un tercer hombre de cuello esbelto, en el abrigo de Colombo se leía “Venezuela Power”. De la memoria de su tierra al eventual reconocimiento de Navarra. Después de tanto prepararse con el club, falló en la bandera, compartiendo un desafortunado tercer puesto con Escribano. Gaditano se topó con un burladero y terminó con el cuerno partido en una mazorca, el de la izquierda, había otras opciones. Y, oye, ahí no pasa nada: es como si los dos estuvieran separados… El matador busca el calor del solario con miradas, torniquetes, luces y groserías. Orejitas no logró anotar ni un solo tiro con Muletta tras un putt demoledor.
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Monumento a Pamplona
Lunes 13 de julio de 2026. Novena ronda. Señal de “prohibida la admisión”. Toro Miura, de aspecto muy serio, aristocrático y pajuno, generalmente fácil de manejar; Destaca un buen sexto.
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Manuel Escribano,
Azul Noche y Dorado: Estocada (orejas) muy baja y defectuosa; de espaldas y medio tumbado (solicitar y volver al ring tras avisar). -
pepe moral,
Blanco y plata: cruz medio invertida y loco (silencio); piercing, otro abajo, estocada y tres locuras (silencio tras aviso). -
Jesús Enrique Colombo,
Rioja y Oro: Estocada separada (orejas tras aviso); mediocre y salvaje (aplausos tras dos advertencias).
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Escribano se arrodilló nuevamente frente a la puerta del bullpen para darles la bienvenida a todos, su expresión era seria y la punta de su nariz negra. Si estaba sentado en los estribos, se ponía un par, luego agarraba la tabla y comenzaba su trabajo concentrado. Por la tarde, los sevillanos paseaban por Pamplona con mucha devoción, expuestos por encima del ambiente y de un topo que quería extenderse. Se escribieron advertencias antes de entrar a matar, pero esta vez el cuadro se volvió estricto e ignoró las súplicas de los oídos, que abrirían las puertas del Encierro.
El quinto rayo es más largo y no lo suficientemente potente. Tenía pocas ganas de atacar; Este no fue un día moral y no hubo ninguna convicción. A estas alturas, el ambiente de la tarde es pesado: los relojes se han parado, y no es sólo por culpa del Alhelí que el calor tampoco ayuda. La gente quiere tomar un refrigerio en el aire acondicionado, pero, a falta de pan, una tarta de baño con calimocho es un buen toque. Todo pegajoso. “¡Dile que se vaya, dile que se vaya!” Gritó severamente la fan club de Los Palacios mientras Miura recorría el ring en la lamentable hora final.
La gente apuesta por la victoria de Colombo. “Este es un torero feliz, no como otros toreros aburridos”, dijeron Felicida y su equipo en Crazy Zapopina. Pues toro, el mejor del sexteto. Qué revuelo causó San Cristóbal, que se encontró con un Merido que le había metido la cara en el manto y lo humillaba con su bastón, sobre todo por la izquierda, donde aprovechó la clase de Miura, dejando dos naturales y uno suyo. Pero la gente pedía maaaambo: rodillazos, estocadas… y los venezolanos se los dieron. Qué vergüenza. Casi tres horas después, sacaron a Meridor, que merecía otra misión.