Las alarmas saltan este jueves por la tarde -aquí tenéis la newsletter de hoy- porque el nombre de Carlos Alcaraz no figura entre los inscritos para el Masters 1000 de Canadá, que se disputará en Montreal del 2 al 13 de agosto. Sin embargo, una vez corridas todas las especulaciones negativas, el tenista tranquilizó a los interesados a través de una serie de fotografías y vídeos (publicados en sus redes sociales) en los que se le puede ver a él y a su equipo trabajando en las pistas cerradas de El Palma. Parte trasera del sombrero, chaleco, sonrisa; jugar con la pelota, simular movimientos y golpear la pelota ligeramente. Y un mensaje para los agnósticos: “Manténganse en el camino correcto”.
Alcaraz se vio obligado a abandonar a Gordo apresuradamente el 15 de abril, y desde entonces poco se sabe de él. O más bien sus heridas. Informó de una lesión en su muñeca derecha pero no especificó cuál era la lesión ni el alcance de la enfermedad. Desde entonces ha habido mucha especulación pero muy poca certeza. Pronto se supo que no jugaría en el Magic de Madrid ni en Roland Garros, y se esperaba que estos días se perdiera Wimbledon. Sin fecha de regreso. En pocas palabras, tratar y esperar a que la articulación se recupere por completo para evitar problemas mayores y poder regresar con seguridad médica.
Aunque la herida no tenía nombre ni apellido, quedó claro desde el principio que era frágil por su posición; una combinación que arruinó las carreras de muchos, algunos de ellos de primer nivel. Durante esta ya larga ausencia -que, en el mejor de los casos, le dejará al menos cuatro meses de baja-, Alcaraz ha comparecido en varios actos en Madrid; en las playas de Comporta, Portugal; bailando en el Estadio Metropolitano “La Casita” de Bad Bunny; en varias veladas en Marbella; y, por supuesto, en su Murcia natal, donde hace un mes fue grabado en vídeo corriendo en una zona industrial junto al preparador físico, Alberto Lledó.
El tenista de 23 años, que ha ganado siete títulos de Grand Slam, se ha dejado el pelo largo, disfruta de la compañía de su familia y espera volver pronto. Ahora ya no hay riesgo. Intentó no perder demasiado tono muscular y empezó a sujetar la raqueta con la mano izquierda para no perder el tacto en la pista; y la protección que empezó como una fijación engorrosa pasó a tener forma de pulsera que permite una mayor movilidad. Una vez obtenida la aprobación clínica, el tono de preparación se intensifica, y luego llega la fase decisiva de recuperación, cuando hay que comprobar el verdadero estado de la muñeca con impactos progresivos sobre la pelota.
La impresión determinará el rumbo de la jugada, sin olvidar otro factor importante: la ausencia de miedo. Mientras él y su equipo barajan varios escenarios, mantendrán la misma hoja de ruta que han seguido hasta ahora: cautela y previsión. Sin prisas. Descartada la opción de Montreal, el próximo evento del calendario será el Masters 1000 de Cincinnati (13 al 23 de agosto), seguido del Abierto de Estados Unidos en Nueva York (30 al 13 de septiembre). Está todo por ver, todo en el aire. Ganó el Abierto de Australia a principios de año, su objetivo número uno, y poco después consiguió la victoria en Doha. Ahora, la victoria de Alexander Zverev en la semifinal de Wimbledon sobre Arthur Ferry lo hará caer del segundo al tercer lugar en la clasificación mundial.