León
Las declaraciones y gestos del Papa antes y durante su visita a España han sido analizados en términos políticos, muchas veces por su oposición a propuestas antiinmigración o pacifistas.
En un discurso ante diputados y senadores, el Papa no dudó en abordar cuestiones que dividen a los españoles y a los partidos políticos, como el aborto y la eutanasia.
“¿Qué futuro tiene nuestra sociedad si la vida ya no se considera un valor fundamental? ¿Puede una sociedad que deja en la sombra al feto, a los ancianos, a los enfermos, a los que sufren en silencio o a los que dependen completamente del cuidado de los demás?” declaró León XIV.
Se refiere directamente al aborto y la eutanasia.
“La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial, ni un interés religioso: es el objetivo de la civilización”, afirmó el Papa ante delegados y senadores, decenas de los cuales votaron a favor del aborto y la eutanasia.
No hay que olvidar que el gobierno de Pedro Sánchez (PSOE-Sumar), con el apoyo de otros partidos de izquierda, ha propuesto incorporar a la Constitución el derecho al aborto.
Según León XIV, “Toda vida humana debe ser reconocida y protegida en todas las circunstancias de su existencia, desde su concepción hasta su declive natural”.
Por lo tanto, el Papa no duda en referirse a cuestiones bioéticas claramente posicionadas por la Iglesia católica y que suelen provocar críticas de la izquierda por “injerencia” en la política eclesiástica.
Pero León XIV también dijo que las afirmaciones a priori podrían provocar más aplausos de la izquierda. “La situación de los migrantes y refugiados requiere una respuesta”, lo que contrasta con la postura de línea dura adoptada por Vox y otros partidos de derecha en Europa y Estados Unidos ante la llegada de extranjeros.
En su primer discurso ante el Parlamento español, el Papa reiteró las ideas que expuso en su primer discurso en el Palacio Real de Madrid, donde pidió que se eviten los extremismos y las tensiones políticas.
“El pluralismo político no debe degenerar en la descalificación permanente de los opositores” y “en una convivencia madura, cuando las diferencias se moderan mediante la escucha y el reconocimiento de las necesidades, deseos y capacidades de todos, incluso el conflicto puede convertirse en el camino hacia la paz”, León XIV apoyó la concordia y se opuso a la polarización política, idea en la que insistió en su mensaje.