Iryo fue el protagonista del accidente del domingo en Adamus (Córdoba), la peor tragedia de la historia de las carreteras españolas, que mató temporalmente a 39 personas y dejó 152 heridos. La empresa, de mayoría italiana, es el segundo operador español por número de trenes, frecuencia y tráfico de pasajeros de alta velocidad, detrás de la estatal Renfe (Renfe), el antiguo monopolio del sector. La empresa ha experimentado un enorme crecimiento desde que se liberalizó el negocio en 2020, aunque hasta el momento no ha obtenido beneficios, como ocurrió en los primeros años de funcionamiento de la empresa.
Iryo aseguró este lunes que la última inspección del tren averiado se realizó hace cuatro días después de que colisionara con un tren Alvia (de Renfe) que circulaba en sentido contrario a una velocidad de unos 200 kilómetros por hora, descarrilando los tres últimos vagones e invadiendo la vía adyacente.
“A las 19:45 horas, por motivos que aún no están claros, el tren irrumpió en la vía adyacente. Como dijo ayer el Ministro de Transportes, se trata de un accidente en un tramo recto de la vía, y el tren en funcionamiento es nuevo, fabricado en 2022 y inspeccionado por última vez el 15 de enero. En este momento, la prioridad absoluta de iryo son las personas afectadas”. También a Renfe.
El mayor accionista de Iryo es el operador público Trenitalia (52%), el equivalente transalpino de Renfe. Ferrovie dello Estato tomó el control mayoritario de la empresa a finales de 2024 tras adquirir una participación adicional del 6%. Los otros accionistas son la aerolínea valenciana Air Nostrum (25%) y la concesionaria de autopistas Globalvía (propiedad de tres grandes fondos de pensiones internacionales), que posee el 24% restante.
Iryo opera 20 trenes ETR 1000, proporcionando 65 conexiones diarias entre 11 ciudades, con más de 17,5 millones de pasajeros desde el inicio de operaciones en noviembre de 2022. Su nombre proviene de una combinación de las palabras “go” e “I” y en sus primeros tres años de funcionamiento la compañía había mantenido un historial de seguridad sin incidentes graves hasta este domingo.
La compañía cuenta con una flota de 20 trenes ETR 1000 (Frecciarossa 1000), construidos por Hitachi y Alstom, que pueden alcanzar velocidades de 360 km/h. Iniciará operaciones comerciales en noviembre de 2022, poniendo en marcha rutas entre Madrid y Valencia. Actualmente, la cuota de mercado de la empresa oscila entre el 23% y el 28%, según la línea de productos. Conecta once destinos: Madrid, Zaragoza, Barcelona, Tarragona, Cuenca, Valencia, Alicante, Albacete, Córdoba, Sevilla y Málaga. Las rutas más populares son Madrid-Barcelona y Barcelona-Sevilla.
Iryo es el segundo operador privado del operador estatal SNCF que ingresa al sector, después de la empresa francesa Ouigo. En el pasado, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha criticado la política de los dos operadores de AVE de bajo coste de bajar los precios con el apoyo de sus respectivos países, “arrastrando a Renfe a estos malos resultados”, aunque la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) ha resaltado el impacto beneficioso para los consumidores.
La compañía ha perdido más de 155 millones de euros en los tres primeros años (2022 a 2024) y augura cifras rojas el próximo año. En 2023, Iryo sufrió unas pérdidas de 79 millones en su primer año completo de operación en España. Durante este año, en un contexto de continuo aumento del número de pasajeros de la alta velocidad y de un aumento de las incidencias en la red, las pérdidas totales del operador español de alta velocidad se acercaron a los 190 millones.