El Gobierno ha solicitado al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que dé tres días al ayuntamiento de Caboneros para volver a reunirse en pleno para votar la revisión de la licencia de construcción de El Algarrobico, según fuentes del Ministerio de Transición Ecológica. También solicitó al juez solicitar urgentemente copia del acta del pleno del pasado miércoles, donde por sorpresa se frustró una votación con el mismo propósito; que hayan identificado a las personas responsables de adelantar el procedimiento; y que si no cumplen, los multará y remitirá su conducta al fiscal. El gobierno, a través de la Fiscalía del Estado, solicitó a los jueces, quienes, de no suceder, serían los encargados de revisar la licencia y finalmente declararla inválida.
En el pleno del pasado miércoles, dos concejales no afiliados y cinco concejales del Partido Socialista de los Trabajadores pusieron fin a la posibilidad de cancelar el permiso concedido en 2003 y votaron una moción anterior, que pedía aplazar la decisión hasta que se disponga de un nuevo informe jurídico y económico que identifique la posible responsabilidad económica del municipio por cancelar el permiso de trabajo concedido en aquel momento a Azata del Sol.
La anulación estuvo más cerca que nunca tras el dictamen favorable del Consejo Consultivo de Andalucía, pero después de que el ayuntamiento aplazara la votación, la situación jurídica de la masa entró en una nueva fase del mismo estancamiento que lleva veinte años varado en la playa del mismo nombre en Cabo de Gata: a pesar de numerosas declaraciones judiciales de oposición desde que el juez ordenó parar la máquina el 6 de febrero de 2006, el inmueble sigue siendo válido porque la licencia concedida por el Presbiterio hace tres años seguía vigente hasta que el Sínodo declaró no es válido.
Ayudar a la ejecución de la justicia.
Por otra parte, el MITECO ha pedido al juez que ejecute su propia sentencia, pero sólo si el Ayuntamiento de Caboneras vuelve a incumplir los requisitos judiciales (enviar acta de la reunión en un plazo de 48 horas y convocar un pleno e identificar a los responsables en un plazo de 72 horas).
De esta manera, a diferencia de los ambientalistas y los ayuntamientos, el gobierno tiende a dejar la puerta abierta a la cancelación de los permisos de carreteras municipales. Al enterarse de lo ocurrido en el pleno del miércoles, Greenpeace entregó inmediatamente una carta pidiendo una investigación sobre los parlamentarios y reafirmando que un juez era responsable del asunto. El Gobierno andaluz también anunció, a través de su portavoz en funciones, Carolina España, que pediría a los magistrados que ejecutaran las sentencias en lugar de a los ayuntamientos, algo que el propio Gobierno andaluz había descartado desde hacía más de un año.
Los magistrados han reconocido claramente esta posibilidad. En auto dictado el 2 de junio desestimando el recurso de la promotora, recordaron que tenían “amplias facultades” para ejecutar la sentencia “incluyendo declarar la nulidad de la licencia”. “Sobre todo, tiene la obligación de eliminar los obstáculos a cualquier orden que encuentre dicha ejecución”, advirtieron.
El Gobierno envió la carta al juez de El Algarrobico antes de una reunión prevista para este martes con la administración andaluza para discutir los próximos pasos para el derribo de El Algarrobico. Esta comisión mixta se creó para dar seguimiento al encargo de tareas firmado en 2011 (demolición por parte del Gobierno central; limpieza de escombros y restauración por parte de la Junta de Andalucía) y se ha reunido ocho veces desde 2016. Esta vez estará presidida por una comisión.
Diputados presentados por el Partido Socialista Obrero Español: “Nos defenderemos”
Tras sumarse al proceso judicial hace unas semanas, el Gobierno central intenta sacar adelante un eterno proceso administrativo que ni los jueces, ni la junta andaluza ni los ecologistas pueden acelerar, porque todo depende en última instancia de los concejales. Incluye hacer cumplir una sentencia del TSJA de 2021, vigente a partir de diciembre de 2022, que obliga a Carboneras a revisar la licencia de oficio.
El Ayuntamiento, encabezado sucesivamente por José Luis Amerigo (PSOE), Felipe Cajuela (exPP) y Salvador Hernández (Ciudadanos), utilizó diversas excusas para retrasar la ejecución de la sentencia que declaró ilegal el hotel y provocó su derribo: cometió errores ridículos, se ocupó de trámites innecesarios, votó mociones inútiles y alegó que no tenía personal para celebrar el pleno del pasado miércoles, en el que no llegó la votación de la decisión final. Argumentó que, dos décadas después, serían necesarios al menos tres nuevos informes para establecer las consecuencias de la cancelación de la licencia.
El nuevo giro sobre el pleno de Carbonero provocó un terremoto político porque parecía que esta vez sí, algunos contaban con que la historia terminaría ahí. Pero no. La revisión se retrasó porque siete concejales, entre ellos cinco socialistas y dos exalcaldes (Amerigo y Cayuela), votaron a favor. Los ambientalistas creen que todo es un teatro, y también estuvo involucrado el alcalde Salvador Hernández, quien no mostró mucha sorpresa por lo sucedido durante el pleno, pero dijo salir muy sorprendido, habiendo pedido en el pasado estudiar si se le podrían dar otros usos al hotel.
Los votos de los cinco diputados socialistas pusieron al Partido Socialista en una posición muy incómoda, ya que los socialistas rápidamente tomaron medidas disciplinarias contra ellos por no seguir las directrices del partido, y el Partido Popular les señaló con el dedo. Esta no es la primera vez. Los intereses del Partido Socialista Obrero Español, especialmente sus grupos locales, han sido cuestionados desde que el ayuntamiento y el gobierno de la ciudad impulsaron la construcción junto con el gobierno socialista.
En 2023, los ecologistas de Greenpeace montaron un gran cartel del Partido Socialista Obrero Español frente a la estación de Santa Justa de Sevilla, donde llevaron a Amerigo (entonces candidato socialista a la reelección de alcalde que se oponía a la demolición) con Juan Espadas. “Defiende tus ideas y desmantela Algarrobico”, rezaba el cartel. Esto enfadó a Espadas, entonces secretario general de los Socialistas de Andalucía, que respondió en X: “El veredicto es el siguiente, no lo dudéis”.
Tres años después, Espadas dejó de ser secretario general del Partido Socialista de los Trabajadores. Amerigo, todavía líder del grupo local del PSOE y sobrino de Cristóbal Fernández (el alcalde socialista que emitió la licencia en 2003), dijo que su expulsión era injusta: “Nos defenderemos donde tengamos que defendernos”. La sentencia dictada hace cinco años aún no se ha ejecutado.