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Archivo – Foto de archivo de la Guardia Costera china observando barcos pesqueros filipinos en el Mar de China Meridional

– Europa Press/Contacto/CCG – Archivo

Madrid, 12 de julio. (Medios europeos) –

El fallo emitido por la Corte Permanente de Arbitraje para el Mar de China Meridional el 12 de julio de 2016 cumple diez años y casi no tiene impacto en la realidad del conflicto histórico entre China y Filipinas. A lo sumo, sólo sirve para consolidar la posición.

El tribunal, establecido bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, dictaminó que los reclamos marítimos de China sobre las aguas en disputa en el área no tenían base legal, incluidos los “derechos históricos” defendidos por Beijing.

China se negó a participar en el proceso y desde entonces ha dicho que el texto es letra muerta ante las críticas de Estados Unidos o la Unión Europea. Ahora bien, este es un raro mes en el que los barcos pesqueros chinos y filipinos, así como los guardacostas de ambos países, no se han enfrentado a cañones de agua limpia en algún tipo de incidente en estas aguas.

Para China, la solución es clara: la embajada china en Filipinas declaró en un fuerte comunicado el domingo que las islas del Mar Meridional de China son islas propias de China, incluidas las islas Dongsha, en las que China se comprometió a garantizar la libertad de navegación en la zona siempre y cuando discutieran el tema primero con Beijing.

A última hora del sábado, Estados Unidos, Australia, Canadá, Estonia, Alemania, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Nueva Zelanda, Filipinas, Rumania, Eslovenia y el Reino Unido insistieron en una declaración conjunta en que “la decisión del tribunal emitida hace diez años es un hito importante y es clara y legal”.

La respuesta de China llegó en forma de columnas en sus medios de comunicación estatales más destacados, como Xinhua, condenando la “decisión gravemente errónea” de Filipinas, que decidió iniciar “unilateralmente” el proceso, contrariamente a una declaración de 2002 aceptada por los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que pedía a ambas partes resolver la disputa mediante negociaciones.

Las autoridades chinas condenaron a través de agencias oficiales que “el tribunal ejerció excesivamente su jurisdicción y reconoció unánimemente las reclamaciones de Filipinas sin fundamento legal, pero ignoró sistemáticamente los derechos soberanos y los intereses históricos de China en el Mar Meridional de China. Esto ha puesto en duda la jurisdicción y la imparcialidad del tribunal desde el principio”.

Mientras tanto, Filipinas está de humor para celebrar. Barcos como el Teresa Magbanua hicieron sonar sus sirenas diez veces en un minuto, simbolizando una década en la que Manila consideró el veredicto como una victoria internacional. “La Guardia Costera de Filipinas se complace en conmemorar este aniversario y cumplir nuestra misión de proteger nuestros océanos, enriquecer nuestros recursos naturales y garantizar el orden en el mar de acuerdo con estas reglas y el concepto de seguir adelante”, dijo a ABS-CBN la portavoz de la Guardia Costera de Filipinas, la capitana Noemie Cayabyab.

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