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El accidente del C-130 Hércules en el sur de Colombia hace un mes, que mató a 69 personas, sigue siendo un misterio. Lo único seguro de un informe preliminar presentado por las Fuerzas Aeroespaciales en rueda de prensa este jueves es que el avión chocó contra tres árboles segundos después del despegue, afectando sus dos motores. No hubo registros de problemas de mantenimiento o sobrepeso en el despegue. Aunque esto parecía indicar un error humano, las Fuerzas Aeroespaciales pidieron precaución. “No se puede determinar la causa, sólo algunos hallazgos preliminares”, aclaró el director de Seguridad Operacional, Luis Fernando Giraldo, en declaraciones a Radio Caracol luego de la conferencia de prensa.

Hercules participa en el programa de mantenimiento del fabricante y tiene un certificado de aeronavegabilidad válido. “Con base en una revisión de registros históricos y manuales de vuelo, no existen notas que indiquen limitaciones operativas actuales”, dijo Giraldo en su discurso. Asimismo, el equipo pudo determinar, en base a entrevistas y cálculos de grabadoras de voz en cabina, que el peso previo al despegue no excedía el peso máximo permitido. Su peso es de 133.000 libras, mientras que la capacidad de aeropuertos como el de Puerto Reguizamo es de 139.000 libras.

El avión chocó contra tres árboles apenas cuatro segundos después del despegue. Giraldo dijo: “Hubo una pérdida de potencia en el motor N° 1 y una reducción significativa de potencia en el motor N° 2. El daño al motor tendrá un impacto en el desempeño aerodinámico del ala izquierda y el control de la aeronave”. El piloto redujo la potencia de los otros dos motores pero no logró recuperar el control: “No hay pruebas concluyentes de que los procedimientos de emergencia para apagar el motor puedan ejecutarse por completo”. El vuelo duró un total de 36 segundos y cayó a 2.800 metros del final de la pista.

La presentación del informe duró menos de 10 minutos y contenía sólo dos recomendaciones. Ambos se refieren a los árboles que rodean la pista del aeropuerto de Porto Reguizamo donde ocurrió el accidente. La primera es “restringir los despegues desde la tercera pista del aeropuerto” hasta que se elimine dicha vegetación. El segundo es la remoción de árboles por parte de los guardabosques de la aviación con el apoyo de las Fuerzas Aeroespaciales. Según explicó Giraldo, ninguno de los 2.498 informes de gestión de seguridad recibidos el año pasado documentó estos riesgos.

A pesar de la cautela de la Fuerza Aeroespacial, las conclusiones preliminares sobre el mantenimiento de las aeronaves y el peso adecuado parecen indicar un error humano. Esta hipótesis, que aún está en estudio, contradice las acusaciones hechas por el presidente Gustavo Petro contra el gobierno de Iván Duque (2018-2022), que compró un avión fabricado en 1983. “En 2020 compraron un pedazo de chatarra y el avión se estrelló (…) ¿Por qué no compran un avión nuevo, como compran autos y departamentos? Compran miseria porque saben que los jóvenes pobres usarán chatarra para defender su patria. Patria”, dijo el día del accidente.

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