El domingo por la noche, Jannik Sinner barrió de un solo golpe todas las preguntas, todas las incertidumbres y todas las dudas. En la final de Wimbledon, el italiano de 24 años amplió su título en el sagrado césped de Londres. Su quinto título de Grand Slam y éste quizá le supiera incluso más dulce que los otros cuatro, porque el número uno del mundo ha pasado semanas difíciles. El domingo pudo respirar aliviado y la gran sonrisa volvió al derrotar a Alexander Zverev en una maravillosa final: 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3, 6-4.
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