El perdón ofrecido por el chavismo a través de la ley de amnistía fue claro y finalizó apenas dos meses después de su aprobación. La presidenta supervisora, Delcy Rodríguez, marcó este jueves el “fin” de un proceso que asegura un saldo positivo y beneficia a 8.616 personas, todas ellas perseguidas por cuestiones políticas venezolanas y que se encuentran encarceladas o mantienen diversas medidas privativas de su libertad. La noticia se anunció en una reunión con la comisión encargada de la reforma judicial, encabezada por Diosdado Cabello, ministro del Interior y de Justicia, jefe del organismo policial y uno de los obispos más radicales del chavismo. El presidente aseguró que habría una manera de evaluar los casos excluidos de la amnistía.
Ambos anuncios se produjeron el mismo día de la llegada a Caracas del nuevo encargado de negocios de Estados Unidos, John Barrett. Barrett sucede a Laura Dogu y continúa el plan de tres fases que Donald Trump quiere lograr para el país: estabilidad, recuperación y transición.
“Esta ley de amnistía está llegando a su fin. Para aquellos casos que no fueron tomados en cuenta, o más bien fueron explícitamente excluidos, hay lugar para otras pistas”, afirmó Rodríguez. “En el Programa de Convivencia Democrática y Paz -donde algunos miembros han saltado al Ejecutivo- hay un espacio para atender casos relacionados con la justicia. Lo mismo ocurre con la Comisión de Reforma de la Justicia Penal”.
El número de indultos y liberaciones comenzó a aumentar en enero, con más de 600 presos políticos liberados de prisión después de que Estados Unidos interviniera y capturara a Nicolás Maduro y su esposa, Celia Flores. Pero organizaciones como Foro Penal todavía contabilizan 473 detenidos en su interior, entre ellos 187 militares, que están específicamente excluidos de la normativa. También afirman que antes de la amnistía, al menos 11.000 personas tenían sus libertades restringidas por juicios políticos. Pero puede haber muchos más casos.
Entre las cuentas más grandes que lleva la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, 672 personas permanecen en prisión. Una comisión especial parlamentaria emitió este miércoles un informe que aseguró que 314 personas fueron puestas en libertad mediante la ley y otras 8.302 personas bajo medidas preventivas obtuvieron plena libertad, un comunicado coherente con el comunicado del partido gobernante.
Ante la discrepancia en las cifras, Rodríguez también anunció que solicitaría a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos verificar la lista de ex presos, pero esto no sucedió.
El anuncio de Rodríguez sorprendió a algunos de los representantes que integran la comisión parlamentaria, que hace apenas un mes extendió sus trabajos por 30 días.
La ley de amnistía fue aprobada el 20 de febrero. El chavismo propone que se trata de una amnistía para episodios muy concretos de violencia política ocurridos entre 1999 y 2026, pero está limitada a 13 períodos específicos de protesta durante ese período.
Durante su implementación fueron excluidas cientos de personas, especialmente venezolanos exiliados, quienes fueron amenazados en muchos casos y desconocían si existían procedimientos abiertos en su contra. También excluye explícitamente a quienes promueven la agresión militar extranjera, la letra pequeña de la ley chavista dedicada a la líder opositora María Collina Machado, quien según el presidente tendría que responder por sus acciones si regresa al país.

Los defensores de los derechos de los presos han criticado el proceso por no implicar un reconocimiento del daño sufrido por los procesados por razones políticas, considerar reparaciones para las víctimas y establecer garantías de no repetición. Durante su implementación, el procedimiento encontró obstáculos al inicio y las medidas fueron aprobadas de manera selectiva y discrecional, como es el caso de muchos, incluidos los defensores de derechos humanos Carlos Julio Rojas y Javier Tarazona, quienes aún no han comparecido ante los tribunales.
“La amnistía va bien”, dijo Rodríguez. “Siempre habrá voces que intentarán socavar el proceso”. El presidente insistió en comparar el proceso con el de otros países del mundo. Ha dicho en otras ocasiones que ha recurrido a la inteligencia artificial en busca de ayuda en su valoración. Hoy, al anunciar el fin de la amnistía, lo reiteró: “Hice una comparación y consideré que esta ley de amnistía está en un nivel muy alto, en comparación con la ley de amnistía en Sudáfrica, que duró siete años, o en comparación con la ley de amnistía en España, que entrará en vigor en 2024. Este proceso nos permite reflexionar y pensar en cómo corregir el rumbo de Venezuela y eliminar el odio”.
La ONG Justicia, Encuentro y Perdón denunció: “Los intentos de dar por terminado unilateralmente este instrumento son un acto jurídicamente inseguro que deja a las víctimas en absoluta vulnerabilidad y envía una señal alarmante al sistema de justicia”.