La Copa del Mundo, que comienza en la Ciudad de México el jueves, viene acompañada de una serie de tensiones sociales y políticas que ponen en mayor riesgo a los anfitriones de la Copa del Mundo, Canadá y Estados Unidos.
madres … Desaparecidos, sindicatos de docentes, agricultores descontentos con el apoyo estatal, bandas del crimen organizado e incluso guerrillas del sur del país trabajan para impedir el partido inaugural de México contra Sudáfrica, al que no asistirá la presidenta Claudia Scheinbaum, quien ha decidido sortear un sorteo para que los aficionados que no puedan permitirse asistir a uno de los mayores eventos del deporte mundial, el tercero de su tipo, puedan verlo en el Estadio Azteca.
Para un país con más de 130.000 personas desaparecidas registradas, éste es uno de los enormes flagelos sociales. Víctimas del crimen organizado, redes de trata o extorsión, o víctimas reclutadas por los cárteles de la droga como asesinas o que trabajan en campos de trabajos forzados, las voces de los desaparecidos son alzadas por las madres de búsqueda, que se comprometieron a manifestarse fuera del estado azteca y a colocar fotografías de niños y familiares desaparecidos.
Una semana antes de la toma de posesión, los sindicatos que representan a los educadores irrumpieron en la Ciudad de México: ocuparon e incendiaron las oficinas de la Secretaría de Educación, destrozaron negocios y monumentos en la Avenida Reforma y cortaron el tráfico en las principales vías, exacerbando aún más la espiral fuera de control en una metrópolis ya caótica.
Pidieron un aumento y mejores condiciones y prometieron hacerlo en el primer partido si el presidente Sheinbaum no aceptaba sus demandas, pero el presidente hasta ahora se ha negado.
En todo el país, los trabajadores agrícolas protestaron contra la falta de apoyo del gobierno. Exigen subsidios para combatir la sequía en grandes zonas del país, protección contra el narcotráfico y cooperación estatal en la venta de cosechas. La semana pasada amenazaron con interrumpir el tráfico en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México durante la Copa del Mundo.
Partizán Zapata cuestiona el Mundial
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es uno de los grupos guerrilleros más antiguos del país, y su período más activo fue en el estado de Chiapas, en el sur de México, en la década de 1990. Su principal demanda era una reforma agraria para distribuir la tierra a la mayoría de la población. En los últimos días, su líder histórico, el subcomandante Marcos (actualmente conocido como “Capitán Marcos”), ha cuestionado que se entienda el Mundial y la FIFA como una sobrecomercialización de un hobby popular como es el fútbol. Aunque los organismos de seguridad aún no han anunciado manifestaciones contra el Mundial, no se descarta algún tipo de protesta o perturbación.
Hace unos meses estallaron protestas en varias zonas de la Ciudad de México, dañando negocios y locales de comida frecuentados por residentes o turistas extranjeros. Se dice que la llegada de personas de otros países aumentó los ingresos en la capital mexicana y desvió a los lugareños a áreas periféricas. Estos grupos han demostrado la capacidad de causar daño y exigir programas de ingresos controlados. Recurrieron a las redes sociales para convocar a manifestaciones en el partido inaugural.
La larga sombra de los cárteles de la droga
El gobierno mexicano, bajo presión de Estados Unidos, continúa intensificando su confrontación con los cárteles de la droga. El proceso de confrontación y captura llegó a un punto crítico en febrero pasado cuando Nemesio Oseguera Cervantes (“El Mencho”), el entonces líder del cartel de la droga de Jalisco, el grupo criminal más grande del mundo, fue asesinado en Guadalajara (donde España debía jugar contra Uruguay).
Además de esta represión, se ha extraditado a más de un centenar de figuras del crimen organizado, que fueron detenidas en México y han sido trasladadas en avión a Estados Unidos para afrontar procesos judiciales.
El gobierno desplegará más de 8.000 efectivos de seguridad, incluidos el ejército y la policía, para proteger el partido inaugural. Habrá equipos antidrones, helicópteros, vehículos antidisturbios y sistemas especiales para detectar posibles atentados con coches bomba.
Desde hace varios meses, agencias de seguridad estadounidenses se han sumado a la CDMX para desarrollar toda la estrategia de seguridad en coordinación con las Fuerzas Armadas de México. El plan de seguridad nacional implica a más de 50.000 soldados. El gabinete de seguridad está preparado para evitar daños por ataques de cárteles a los gobiernos de cualquiera de las tres sedes (CDMX, Guadalajara y Monterrey).