Iván Olivares es un periodista nicaragüense que tuvo que abandonar su país para evitar la cárcel o la tortura de los regímenes de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Como miles de personas más perseguidas, cruzó la frontera hacia Costa Rica el 23 de julio de 2021, y una semana después ya había comenzado a buscar asilo, con la esperanza de obtener un estatus legal que le permitiera sentirse protegido. Sin embargo, ha pasado el tiempo, casi cinco años después, y todavía espera una respuesta, como decenas de miles de inmigrantes de Nicaragua, Cuba, Venezuela e incluso Colombia. Se ha acostumbrado a ser un “solicitante” más que un “refugiado”, especialmente por la postura restrictiva del gobierno de Rodrigo Chávez entre 2022 y 2026, pero ahora se abre una puerta sorprendente para él y los miles de extranjeros que han huido de sus países de origen para llegar a lo que hasta ahora ha sido un oasis centroamericano.
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